La fascinación por la
posibilidad de influir en la conducta humana al margen de la conciencia
volitiva ha permeado tanto la cultura popular como la investigación científica
durante más de un siglo. Desde los primeros experimentos de Vicary, (Karremans
et al., 2006) —posteriormente desacreditados, pero seminalmente influyentes—
hasta las modernas aplicaciones de inteligencia artificial generativa y
micro-direccionamiento publicitario, la premisa de que existen "mensajes
ocultos" capaces de bypasear el filtro crítico de la mente
consciente sigue siendo considerada como opción. Sin embargo, la discusión académica actual exige
trascender la dicotomía simplista entre "control mental mágico" y
"pseudociencia fraudulenta", para adentrarse en los matices de la
arquitectura cognitiva que hace posible, y a la vez limita, estos fenómenos.
Se plantea una pregunta base:
¿Existe alguna forma de transmitir información eludiendo la percepción
consciente? Esta interrogante no puede responderse con un simple sí o no, pues
requiere desglosar qué entendemos por "inconsciente" en la ciencia
cognitiva del siglo XXI. Lejos de ser un escáner mágico o un receptáculo pasivo
de órdenes externas, el sistema de procesamiento implícito opera bajo
restricciones biológicas estrictas, como el umbral absoluto de estimulación
sensorial y la dependencia de redes asociativas preexistentes (Kahneman, 2011).
No obstante, la literatura
reciente en psicología experimental y neurociencia afectiva confirma que
ciertos estímulos pueden cruzar el umbral sensorial sin alcanzar el umbral de
la consciencia fenomenológica, generando efectos de cebado (priming) que modulan
la respuesta emocional y la toma de decisiones (Ziv & Hadad, 2021).
Paralelamente, en el ámbito de la comunicación persuasiva y la hipnosis
clínica, técnicas como los comandos incrustados y las presuposiciones
lingüísticas han demostrado capacidad para alterar estados internos, no por su
carácter subliminal en sentido estricto, sino por su habilidad para explotar
las heurísticas del procesamiento del lenguaje natural y saturar la memoria de
trabajo consciente (Menon & Bhagat, 2025).
El problema central que
aborda este artículo es la aparente paradoja identificada en el análisis
cualitativo del discurso hipnótico: la disonancia entre la estructura
sintáctica superficial (que describe una cualidad inofensiva como la
"facilidad") y la intención pragmática profunda (inducir una acción
de confianza sin justificación lógica). Esta discrepancia revela que la
eficacia de la persuasión encubierta no reside en la transmisión furtiva de
información veraz, sino en la inducción de un estado epistémico de rendición
cognitiva, análogo a la fe religiosa.
Por consiguiente, el objetivo
de este trabajo es triple: primero, sistematizar la evidencia empírica sobre la
viabilidad y los límites de los mensajes subliminales visuales y lingüísticos;
segundo, analizar la mecánica cognitiva de las técnicas de bypass
consciente, diferenciando entre la descripción semántica y la prescripción
pragmática; y tercero, evaluar el papel de la metacognición como mecanismo de
defensa y preservación de la agencia cognitiva. La relevancia de esta síntesis
radica en su aplicabilidad a la alfabetización mediática crítica en la era de
la información algorítmica, donde las interfaces de usuario y los modelos de
lenguaje están diseñados, cada vez con mayor sofisticación, para minimizar la
fricción cognitiva y maximizar la aceptación acrítica de contenidos (Zuboff,
2019).
La hipótesis de trabajo que
guía esta revisión es que la eficacia de la comunicación subliminal y la
persuasión hipnótica es inversamente proporcional al nivel de activación
metacognitiva del receptor, y que su mecanismo de acción no es la implantación
de ideas nuevas, sino la modulación de la accesibilidad de conceptos y
actitudes ya existentes en la red semántica del individuo. En otras palabras,
el inconsciente no crea convicciones ex nihilo; simplemente prepara el
terreno para que ciertas ideas germinen, siempre y cuando el humano encarnado no haya tamizado el
pensamiento crítico de escepticismo analítico.
Método
Dado que la naturaleza de la
consulta y el documento fuente es teórica y conceptual, este artículo adopta
una metodología de revisión narrativa integradora o integrative review
(Souza et al., 2010) adecuada para sintetizar conocimientos provenientes de
disciplinas dispares como la neurociencia cognitiva, la lingüística pragmática,
la psicología clínica y la filosofía de la mente. Este enfoque permite
incorporar marcos teóricos, estudios cualitativos y análisis discursivos que
son esenciales para comprender fenómenos complejos.
Para ello, se realizó una
búsqueda bibliográfica focalizada en bases de datos de alto impacto (Web of
Science, Scopus, PsycINFO) y repositorios académicos abiertos, utilizando
cadenas de búsqueda combinadas en inglés y español: ("subliminal
perception" OR "unconscious processing") AND
("priming" OR "semantic activation"), ("hypnotic
language" OR "Milton Model" OR "embedded commands")
AND ("cognitive load" OR "critical filter"), y
("metacognition" OR "agency") AND ("persuasion
resistance"). Se priorizaron publicaciones de los últimos cinco años
(2021-2026) para garantizar la vigencia neurocientífica, aunque se mantuvieron
referencias clásicas fundacionales (Erickson, Kahneman, Bargh) cuando
resultaban indispensables para la trazabilidad conceptual.
El análisis se estructuró en tres dimensiones correlativas:
Dimensión sensorial, para la evaluación de los umbrales de procesamiento consciente, dimensión lingüístico-pragmática fundamentando el análisis de la estructura de los comandos incrustados y las presuposiciones, distinguiendo entre contenido proposicional y acto performativo y la dimensión metacognitiva, examinando los mecanismos de control cognitivo que permiten en rechazo o la aceptación de la influencia externa.
Esta triangulación metodológica permite superar las limitaciones inherentes a cada disciplina por separado: la neurociencia aporta rigor mecanicista pero a menudo descuida la fenomenología subjetiva; la lingüística hipnótica ofrece riqueza descriptiva pero carece frecuentemente de validación experimental; y la filosofía proporciona claridad conceptual pero necesita anclaje empírico. La integración de estas perspectivas es indispensable para responder a la complejidad del fenómeno estudiado.
Es importante señalar que este método no pretende establecer causalidades universales, dado que la respuesta a estímulos subliminales y sugestiones hipnóticas es dependiente del contexto. Más bien, busca delimitar las condiciones de posibilidad y los contornos de eficacia de estas tecnologías de la influencia, ofreciendo un mapa matizado que evite tanto credulidad como el escepticismo dogmático.
Criterios de inclusión y exclusión
Se incluyeron estudios
empíricos con diseños experimentales rigurosos sobre priming visual y auditivo,
revisiones meta-analíticas sobre la eficacia de la hipnosis clínica y
conversacional, y textos teóricos sobre filosofía de la mente y lingüística
cognitiva que abordaran la distinción entre significado y fuerza ilocutiva. Se
excluyeron publicaciones de divulgación sin respaldo metodológico, artículos de
opinión no fundamentados y estudios que replicaran paradigmas desacreditados
sin nueva evidencia.
Resultados
La revisión de la literatura
y el análisis del documento fuente arrojan resultados que pueden categorizarse
en cuatro hallazgos principales, los cuales matizan significativamente la
comprensión popular de los mensajes ocultos.
Tú
primero. Cediendo el paso a la voluntad
Por un lado, contraria a la
noción de que el inconsciente es un receptor omnisciente, la evidencia
neurofisiológica confirma que existe un "umbral absoluto" de
estimulación. Si un estímulo visual no posee el contraste mínimo o la duración
necesaria para activar las células ganglionares de la retina y generar un
potencial de acción en el nervio óptico, no hay procesamiento alguno, ni
consciente ni inconsciente (Dehaene, 2014). No obstante, dentro de la ventana
de procesamiento subliminal (generalmente entre 10 y 30 ms en presentación taquistoscópica
(Fossa et al., 2022), o mediante enmascaramiento cromático de bajo contraste,
se ha demostrado robustamente que el cerebro puede extraer carga semántica y
emocional (Uher et al., 2014
).
Estudios recientes con
resonancia magnética funcional (FMRI) y potenciales relacionados con eventos
(ERP) han evidenciado que palabras presentadas subliminalmente activan la
amígdala y áreas del córtex temporal anterior asociadas al procesamiento
léxico-semántico, incluso cuando los participantes niegan haber visto cualquier
estímulo (Qiu et al., 2022). Este fenómeno, conocido como priming o cebado, no
implanta ideas nuevas, sino que reduce el umbral de activación de conceptos
asociados(García-García & Ramón-Fernández, 2022). Por ejemplo, la
exposición subliminal a la palabra "sed" aumenta la probabilidad de
aceptar una bebida ofrecida posteriormente, pero solo si el sujeto ya tiene una
necesidad fisiológica latente; no puede crear sed en un organismo hidratado y saciado
(Bargh & Morsella, 2008). Esto valida parcialmente las técnicas visuales
descritas en el documento fuente (enmascaramiento cromático, microtipografía),
pero acota drásticamente su poder: son moduladores de tendencia, no generadores
de voluntad.
Imagen 0, letra 1: o de
cuándo no se estudia la memética
Un hallazgo consistente en la
literatura de persuasión y psicoterapia es que las técnicas lingüísticas de
bypass consciente (comandos incrustados, marcado analógico, acrósticos
estructurales) poseen una eficacia superior y más durable que las técnicas puramente
visuales subliminales. Mientras que el priming visual es efímero (milisegundos
a segundos) y dependiente de la repetición masiva (memética), la sugestión
lingüística opera mediante la construcción de marcos narrativos que mantienen
ocupada la memoria de trabajo consciente, permitiendo que las presuposiciones
se integren en la representación mental del discurso más rápido y sin escrutinio crítico (Yapko, 2020).
Por ejemplo: El análisis del
comando incrustado "No sé si te darás cuenta de lo fácil que es confiar en
el proceso" revela una arquitectura de tres capas confirmada por la
lingüística cognitiva:
Capa superficial (vehículo):
Una oración declarativa dubitativa que reduce la reactancia psicológica al
simular respeto por la autonomía del lector.
Capa intermedia (presuposición):
La estructura "lo fácil que es X" presupone la existencia de la
facilidad como hecho consumado. Para procesar semánticamente la oración, el
cerebro debe aceptar esta premisa como condición de verdad, independientemente
de su veracidad fáctica (Recanati, 2021).
Capa profunda (fuerza ilocutiva):
La intención performativa de inducir confianza. El marcado analógico (énfasis
tonal o tipográfico sutil) señala al sistema de procesamiento implícito cuáles
son los elementos relevantes para la actualización del estado interno,
ignorando la sintaxis superficial.
Los resultados indican que
esta estructura es particularmente eficaz porque explota la "ceguera al
cambio" (change blindness) lingüística: la atención consciente se fija en
la evaluación de la duda inicial ("no sé si"), dejando desatendida la
presuposición embebida.
Tú crees; declínamelo
El hallazgo más relevante
derivado del análisis del documento fuente, y corroborado por la teoría de los
actos de habla y la pragmática cognitiva, es que la persuasión hipnótica
exitosa no busca transmitir información verdadera sobre el objeto (el proceso),
sino inducir una disposición subjetiva hacia él. Cuando se afirma "lo
fácil que es confiar en el proceso", gramaticalmente se predica una
cualidad de la acción de confiar, no del proceso mismo. Una mente analítica
podría objetar: "Confiar puede ser fácil, pero el proceso no es necesariamente
confiable por ello".
Sin embargo, la función de la
frase no es descriptiva, sino performativa. Su éxito depende precisamente de
omitir la justificación lógica de la fiabilidad. Al solicitar confianza sin
evidencia, la técnica fuerza un tránsito desde el modo de procesamiento
analítico (basado en evidencia y evaluación) hacia un modo de procesamiento
basado en la fe o la rendición cognitiva. Estudios en neurofenomenología de la
hipnosis sugieren que este tránsito se correlaciona con una disminución de la
actividad en la corteza cingulada anterior dorsal (asociada al monitoreo de
conflictos y error) y un aumento en la conectividad entre áreas ejecutivas y
sistemas de saliencia emocional (Landry & Raz, 2022; Lanfranco, 2022; Gallardo
& Chetri, 2026).
Esto implica que el
"mensaje oculto" no es una proposición factual ("el proceso es
bueno"), sino una instrucción procedimental ("deja de evaluar y
acepta"). La eficacia de la técnica es, por tanto, inversamente
proporcional a la demanda de justificación epistémica del receptor.
Para mentes altamente
capacitadas analíticamente, la reformulación hacia "el proceso es
confiable" (atribuyendo la cualidad al objeto) resulta más resistente al
cuestionamiento porque presenta la fiabilidad como un dato ontológico
preexistente, obligando al crítico a negar la realidad misma del objeto en
lugar de simplemente rechazar una sugerencia subjetiva.
La meta es, pero lo es
cognitiva
La literatura más reciente en
resistencia a la persuasión y alfabetización crítica identifica la
metacognición —la capacidad de pensar sobre el propio pensamiento y reconocer
estrategias de influencia— como el antídoto definitivo contra la manipulación subliminal
e hipnótica. El modelo de proceso dual de la persuasión (Petty & Cacioppo,
refinado en décadas posteriores) establece que cuando la motivación y la
capacidad de elaboración son altas, la ruta periférica (donde operan
heurísticos y señales subliminales) pierde predominio frente a la ruta central
(evaluación argumentativa) (Sánchez-Muñoz et al., 2018).
En el momento en que el
interlocutor identifica la estructura sintáctica de la presuposición, cuestiona
la atribución de cualidades y deduce la intención de inducir fe, la sugestión
pierde su potencia. La conciencia explícita de la manipulación restaura la
actividad de la red de modo ejecutivo y reactiva el filtro crítico. Estudios
experimentales han demostrado que advertir a los participantes sobre la
presencia de mensajes subliminales o técnicas de persuasión encubierta elimina
o invierte sus efectos, un fenómeno conocido como "corrección
contrastante" (Wagner & Petty, 2022).
Así mismo, la investigación
en hipnosis clínica confirma que incluso en estados de trance profundo, el
inconsciente mantiene mecanismos de protección basados en valores fundamentales
y sentido de identidad. Las sugestiones que violan estos núcleos éticos o de
supervivencia son rechazadas automáticamente, lo que apoya el descarte del mito del control mental totalitario
(Terhune et al., 2022). La agencia humana, por tanto, no es anulable por medios
técnicos o lingüísticos; es “suspendible” temporalmente mediante la
distracción, la fatiga cognitiva o la conformidad voluntaria.
Discusión
Los resultados expuestos
permiten articular una comprensión matizada de la comunicación subliminal y la
persuasión hipnótica que supera las posiciones extremas. En primer lugar, se
confirma que el inconsciente cognitivo es un procesador real y activo, capaz de
extraer significado de estímulos que no alcanzan la consciencia fenomenológica.
Sin embargo, este procesamiento está estrictamente limitado por umbrales
fisiológicos y por el diseño asociativo preexistente de la memoria. El priming
no es lavado de cerebro; es preparación de terreno. Esta distinción es crucial
para desmitificar las pretensiones de manipuladores digitales y vendedores de
pseudociencia, al tiempo que valida la investigación seria en cognición
implícita.
En segundo lugar, la
superioridad de las técnicas lingüísticas sobre las visuales en contextos de
comunicación extendida (textos, discursos, conversaciones) se explica por su
capacidad para operar en el nivel pragmático y no solo en el semántico. Mientras
que una imagen subliminal puede activar un concepto aislado, una estructura
lingüística compleja puede orquestar una secuencia de operaciones cognitivas:
distraer, presuponer, sugerir y marcar analógicamente. Esta orquestación es lo
que permite la inducción de estados complejos como la confianza o la
relajación, que requieren la coordinación de múltiples sistemas neurales. No
obstante, esta misma complejidad las hace vulnerables al análisis
metacognitivo: cuantas más capas tiene el truco, más puntos falibles presenta
ante una inspección minuciosa y deliberada.
La identificación de la
disociación semántico-pragmática como núcleo de la inducción de fe tiene
implicaciones éticas y educativas profundas. Revela que el peligro principal de
estas técnicas no es que transmitan falsedades factuales verificables, sino que
promuevan una relación acrítica con la información. Al entrenar al cerebro para
aceptar presupuestos sin evidencia y para responder a marcadores formales de
autoridad o familiaridad en lugar de contenido proposicional, se erosiona la
base misma del pensamiento crítico. En la era de la posverdad y los algoritmos
de recomendación, esta erosión es sistémica: las plataformas digitales están
diseñadas para maximizar la fluidez cognitiva y minimizar la fricción
reflexiva, creando entornos que funcionan como máquinas de inducción de fe a
escala industrial (Zuboff, 2019)
Sin embargo, el hallazgo
sobre la metacognición ofrece una vía de esperanza y empoderamiento. La
resistencia a la manipulación no requiere un conocimiento experto en
neurociencia o lingüística, sino el cultivo de hábitos de pausa,
cuestionamiento y autoobservación. El cuestionamiento sobre, ¿quién se beneficia de esto realmente?¿Qué
me dicen literalmente?¿Qué me piden hacer?,¿Qué ocultan? o ¿Acepto esta
premisa?" constituyen un protocolo de depuración cognitiva accesible,
sencillo y eficaz. La educación en alfabetización mediática debe, por tanto, ir
más allá de la verificación de hechos (fact-checking) para incluir la
deconstrucción de estructuras persuasivas y la concienciación sobre los propios
sesgos y vulnerabilidades cognitivas.
Conclusiones
A la luz de la evidencia
revisada se pueden extraer algunas conclusiones como que, los mensajes ocultos
existen y son procesados por el sistema cognitivo implícito, pero su eficacia
está estrictamente condicionada por umbrales fisiológicos, congruencia
motivacional y ausencia de contradicción con valores nucleares, pero que, sin
embargo, no son omnipotentes ni mágicos; son moduladores probabilísticos de
baja intensidad.
Otra
conclusión es que, en contextos de comunicación compleja, las técnicas
lingüísticas de bypass consciente superan en eficacia a los estímulos visuales
subliminales, debido a su capacidad para estructurar marcos interpretativos y
explotar heurísticos de procesamiento del lenguaje. Su mecanismo no es la
ocultación sensorial, sino la sobrecarga estratégica de la atención consciente.
Naturaleza performativa de la
sugestión: La persuasión hipnótica y subliminal eficaz no transmite información
veraz sobre objetos externos, sino que induce disposiciones subjetivas mediante
la omisión deliberada de justificación lógica. Funciona como un acto de fe
pragmático que sustituye la evaluación evidencial por la aceptación
procedimental.
Inviolabilidad de la agencia
metacognitiva: La conciencia explícita de la manipulación anula su eficacia. La
metacognición actúa como un mecanismo de defensa soberano que restaura el
filtro crítico y la capacidad de elección. Ninguna técnica lingüística o
tecnológica puede suprimir permanentemente la voluntad de un sujeto que
mantiene activa su capacidad de autoobservación y cuestionamiento.
Imperativo educativo y ético:
Ante la proliferación de tecnologías de influencia opaca, la alfabetización en
deconstrucción persuasiva y el fortalecimiento de la metacognición son
competencias cívicas esenciales. La transparencia y el respeto por la autonomía
deben ser principios rectores en cualquier aplicación de estas técnicas, ya sea
en terapia, educación o comunicación pública.
Es necesario también abordar
las limitaciones de esta revisión. La mayoría de los estudios sobre priming
subliminal se realizan en condiciones de laboratorio altamente controladas,
cuya validez ecológica en entornos naturales saturados de estímulos
competitivos es debatida. Asimismo, la investigación sobre hipnosis
conversacional y PNL adolece de una falta de estandarización metodológica que dificulta
la replicación y la generalización. Futuras investigaciones deberían priorizar
estudios en contextos reales (educativos, clínicos, digitales) con medidas
conductuales y fisiológicas multimodales, así como el desarrollo de
intervenciones educativas basadas en evidencia para fortalecer la resiliencia
metacognitiva.
Finalmente, la discusión debe
reconocer la dimensión ética inherente a este campo de estudio. El conocimiento
de estas técnicas es ambivalente: puede usarse para facilitar procesos
terapéuticos legítimos (reducción de ansiedad, manejo del dolor, superación de
traumas) o para explotar vulnerabilidades con fines comerciales o políticos.
Pese a ello, la transparencia sobre la intención comunicativa no anula la
eficacia terapéutica cuando existe consentimiento informado y alianza genuina;
por el contrario, la convierte en una herramienta de colaboración en lugar de
dominación.
En síntesis, el inconsciente
es un aliado evolutivo que opera en silencio para economizar recursos
cognitivos, pero que permanece siempre subordinado a la luz de la conciencia
reflexiva. Comprender esta arquitectura no solo nos protege de la manipulación,
sino que nos permite habitar nuestra propia mente con mayor lucidez y libertad.
La verdadera maestría no consiste en aprender a ocultar mensajes para otros,
sino en aprender a leer los mensajes ocultos que el mundo nos envía
constantemente, y decidir, con plena soberanía, cuáles merecen nuestra fe y
cuáles deben ser descartados por la razón.
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Zuboff,
S. (2019). The age of surveillance capitalism: The fight for a human future at
the new frontier of power. Publics Affairs
---
Taxonomía CRediT
Conceptualización: la autora.
Curación de datos: la autora.
Análisis formal: Gemini.
Adquisición de fondos: no procede.
Investigación: Gemini.
Metodología: Gemini.
Administración del proyecto: la autora.
Recursos: Gemini.
Software: no procede.
Supervisión: la autora.
Validación: la autora
Visualización: no procede.
Redacción (borrador original): Gemini y la autora.
Se examina cómo las pretensiones económicas, estratégicas y geopolíticas
que subyacen a una mercantilización de la experiencia humana han pasado de ser
un efecto colateral inadvertido del diseño tecnológico para erigirse como
característica estructura e intencional de los modelos de negocio en la sociedad
digital actual. A través de un análisis crítico del discurso y una revisión de
la literatura se demuestra que la economía de la atención opera mediante la
extracción de superávits conductuales, la ingeniería de la dependencia y la
erosión de la autonomía crítica. Asimismo, se explora cómo este fenómeno
trasciende la esfera individual para reconfigurar la soberanía nacional en
términos de "soberanía cognitiva" y guerra híbrida. Se concluye que
la integridad cognitiva debe ser elevada a la categoría de derecho humano
fundamental, exigiendo marcos regulatorios transnacionales que limiten el
extractivismo de datos y la opacidad algorítmica.
Palabras clave: Capitalismo de vigilancia, fragmentación cognitiva, psicopolítica, guerra
cognitiva, soberanía algorítmica, economía de la atención.
Introducción
Mira a tu alrededor. Verás que la atención humana ha sido despojada de su
condición de facultad intrínseca de la conciencia para ser reclasificada como
un recurso extraíble, cuantificable y mercantilizable. La premisa central que
articula el presente estudio sostiene que la fragmentación de la atención
psicológica del usuario no constituye un error de diseño, sino una
"feature" consustancial a la episteme del capitalismo de plataformas
(Srnicek, 2017). Esto nos obliga a trascender las explicaciones tecnocráticas
que atribuyen la fatiga digital a la mera complejidad de las interfaces, para
adentrarnos en un análisis más profundo y observacional de las estructuras no
visibles que instrumentalizan la psique humana.
Davenport y Beck, 2001 sugieren cómo la gestión de un recurso escaso en un
entorno de sobreabundancia informativa, ha mutado hacia un paradigma
extractivista. Las grandes corporaciones tecnológicas no compiten únicamente
por la preferencia del consumidor, sino por el monopolio del tiempo cognitivo y
la modulación de los reflejos neurológicos. En este contexto, la fragmentación
atencional —manifestada en el scroll infinito, las micro-interacciones y la
notificación omnipresente entre otras más sofisticadas— actúa como el mecanismo
ontológico fundamental mediante el cual se garantiza la permanencia del usuario
en el ecosistema cerrado de la plataforma.
El problema de investigación que guía este artículo se formula a partir de
la siguiente interrogante: ¿Qué otras pretensiones subyacen a la
sistematización de la fragmentación cognitiva por parte de las corporaciones
tecnológicas? Para responder a ello, es imperativo desvincular la tecnología de
la supuesta neutralidad axiológica que la caracteriza en el imaginario
ciberutópico (Morozov, 2016). Lejos de ser consideradas como meras herramientas
pasivas, los algoritmos y las interfaces son instrumentos políticos que modelan
la realidad social, condicionan la deliberación democrática y redefinen las
fronteras de las soberanías nacionales.
Por lo que, para poder contestar a la anterior pregunta de investigación nos
proponemos tres objetivos: (1)
deconstruir la dimensión económica de la fragmentación atencional como motor de
los mercados de futuros conductuales; (2) analizar las estrategias de diseño
persuasivo y psicopolítica que erosionan la autonomía individual; y (3) evaluar
las implicaciones geopolíticas de este fenómeno en el marco de la guerra
cognitiva y la competencia por la hegemonía tecnológica. La hipótesis que
vertebra el estudio sugiere que la fragmentación cognitiva es el sustrato
necesario para la transición de la biopolítica foucaultiana hacia una
psicopolítica digital (Han, 2014), donde el control no se ejerce mediante la
represión, sino a través de la seducción, la optimización voluntaria y la
saturación sensorial.
Métodos
Para abordar la complejidad multidimensional del fenómeno, se ha empleado
una metodología mixta de naturaleza cualitativa, combinando el Análisis crítico
del discurso con una Revisión sistemática de la literatura en el ámbito de los
estudios socio-técnicos, la filosofía de la tecnología y la ciberseguridad
cognitiva. Para su fundamentación teórica se realizó una búsqueda sistemática
en bases de datos de reputado prestigio (Scopus, Web of Science, JSTOR) y en
repositorios de pensamiento crítico contemporáneo, utilizando los siguientes
términos: surveillance capitalism, cognitive warfare, psychopolitics, attention
economy, y persuasive technology.
Se incluyen: obras monográficas, artículos de revisión y ensayos de autores
paradigmáticos en el campo, así como informes
de instituciones especializadas en derechos digitales y neurotecnología.
Procedimiento analítico
El análisis se estructuró en tres fases hermenéuticas, alineadas con la
estructura IMRAD:
1. Fase de categorización deductiva: Se extrajeron las tres dimensiones
macro-estructurales posibles: dimensión económica, estratégica y geopolítica).
2. Fase de triangulación teórica: Cada dimensión fue contrastada y
enriquecida con marcos teóricos externos. Por ejemplo, la dimensión económica
se vinculó con la teoría del "superávit conductual" de Zuboff (2019);
la estratégica con los modelos de comportamiento de Fogg (2009) y la
psicopolítica de Han (2014); y la geopolítica con los doctrinarios de la OTAN
sobre guerra cognitiva y los conceptos de sharp power de Morozov (2016).
3. Fase de síntesis crítica: Se evaluó el impacto transversal de estas
dimensiones sobre la autonomía humana y la soberanía democrática, culminando en
la propuesta del concepto de "soberanía cognitiva" como eje de
discusión.
Este enfoque metodológico permite trascender la mera descripción
fenomenológica de la distracción digital, para revelar las estructuras de poder
subyacentes que la hacen posible y la sostienen en el tiempo.
Resultados
El análisis del corpus científico documental y la triangulación teórica
revelan que la fragmentación cognitiva opera como un engranaje de precisión en
una maquinaria de poder distribuida en tres grandes focos. A continuación, se
desglosan los resultados en las tres dimensiones interconectadas.
Dimensión económica: Bussiness are bussiness
La primera dimensión muestra que la fragmentación de la atención es el
motor primario de un modelo de acumulación sin precedentes. En la lógica del
capitalismo de vigilancia, el usuario no es el consumidor del producto, sino la
materia prima de un proceso de extracción y refinamiento (Zuboff, 2019).
El petróleo transmoderno: los datos y tu experiencia de
usuario
La fragmentación atencional multiplica exponencialmente los "puntos de
contacto" (notificaciones, scrolls, micro-interacciones, doble pantalla,
etc.). Cada interrupción y cada fricción cognitiva generan metadatos
conductuales. Zuboff (2019) define este proceso como la búsqueda del
"superávit conductual": datos que exceden las necesidades operativas
de la plataforma y que son destinados a la creación de modelos predictivos. La
atención fragmentada es, por tanto, una condición sine qua non para la
minería de datos; un usuario sumido en la reflexión profunda o el pensamiento
crítico es un usuario que genera menos datos transaccionales y emocionales en
tiempo real.
Mercados de futuros conductuales: ¡que le corten la cabeza!
Si lo anterior es correcto, se confirmaría que objetivo último de esta
extracción no es la mejora del servicio (una falacia retórica corporativa),
sino la creación de "mercados de futuros conductuales". Al igual que
en los mercados de materias primas, las corporaciones tecnológicas buscan anticipar
y, crucialmente, modificar el comportamiento futuro para asegurar el retorno de
la inversión publicitaria. La atención fragmentada genera dependencia del
estímulo externo (el refuerzo intermitente) por lo que, el sujeto se vuelve maleable.
La venta de esta capacidad predictiva a anunciantes y terceros convierte la
psique humana en un activo financiero de alto rendimiento (Srnicek, 2017;Domínguez
y Domínguez, 2023).
Ladrones de tiempo
En la economía de la atención, el tiempo cognitivo es el recurso de escasez
absoluta. Las plataformas compiten en una "carrera hacia el fondo"
evolutivo, utilizando la fatiga digital y la saturación como motores de
ingresos recurrentes. Como señala Williams (2018), las corporaciones
tecnológicas han logrado alterar la "gravedad" de nuestra voluntad,
desviando la luz de nuestros propios propósitos hacia los suyos. La
fragmentación no es, pues, un fallo de la fuerza de voluntad individual, sino
el resultado de una asimetría de recursos donde miles de ingenieros y
algoritmos de inteligencia artificial se dedican a superar las defensas
cognitivas del usuario promedio.
Dimensión estratégica: Míralo, por ahí va un ingeniero…
La segunda dimensión aborda cómo la fragmentación atencional se
instrumentaliza para la reconfiguración del sujeto. El poder contemporáneo ha
mutado desde la disciplina externa hacia la explotación interna.
El lado oscuro del patrón: La sastre de Dar Vader
Secuestrada al elección por el "diseño persuasivo" (Fogg, 2009), las
plataformas emplean recompensas variables (similares a las máquinas
tragamonedas) para crear bucles de hábito compulsivo. A esto se suman los
"patrones oscuros" (dark patterns), interfaces diseñadas
deliberadamente para engañar, dirigir o manipular al usuario hacia decisiones
que no tomaría en un estado de plenitud cognitiva (Brignull, 2023). La
fragmentación impide el "sistema 2" de pensamiento (lento, analítico,
reflexivo), manteniendo al usuario anclado en el "sistema 1" (rápido,
emocional, reactivo) (Kahneman, 2011), facilitando así el lock-in o cautiverio
dentro del ecosistema de la plataforma.
Pensar está sobrevalorado
La inmersión continua en microcontenidos y la inmediatez de la
gratificación digital están reconfigurando la neuroplasticidad cerebral. Carr
(2010) advierte que la red nos está robando la capacidad de concentración y
contemplación, fundamentales para el pensamiento crítico y la empatía profunda.
Un cerebro entrenado en la fragmentación es intrínsecamente susceptible a los
sesgos cognitivos, a la manipulación emocional y a la polarización. La
ingeniería social a escala se vuelve viable porque el tejido cognitivo
individual ha sido atrofiado, imposibilitando la deliberación pausada que exige
la ciudadanía democrática (Tufekci, 2017).
Psicopolítica digital: espejito espejito…
Han (2014, 2017) enmarca la teoría de que mientras que la biopolítica (Vázquez-Arredondo,
2024) se operaba mediante la prohibición, el encierro y la represión para disciplinar
a la sociedad, la psicopolítica digital opera mediante la permisividad, la
celebración y la optimización voluntaria. El Big Data actúa como un panóptico
digital (Domínguez y Domínguez, 2023) que conoce los deseos del individuo antes
de que este los haga conscientes. Al anticipar y satisfacer las necesidades a
través de algoritmos de recomendación, el sistema neutraliza la resistencia
desde dentro. El usuario no es conquistado, sino seducido; la fragmentación de
la atención es el precio que el sujeto paga por la ilusión de confort y
personalización absoluta.
Dimensión geopolítica: de qué hablamos cuando hablamos de
guerra
La tercera dimensión eleva el análisis de la esfera individual y
corporativa al tablero de la geopolítica global. La atención no es solo un
recurso económico; es el territorio donde se libra la guerra contemporánea.
¿A quién le importa la verdad?
La fragmentación de la atención debilita el tejido social y democrático,
creando un caldo de cultivo para la polarización y la desinformación. En el
ámbito de la seguridad internacional, analistas y doctrinas militares (como las
de la OTAN) han acuñado el término "guerra cognitiva" para describir el
uso de las tecnologías de la información para alterar la percepción de la
realidad de un adversario, modificando su toma de decisiones y desestabilizando
sus instituciones desde dentro (Pujol, 2024). Las redes sociales, al priorizar
el engagement (que a menudo se traduce en indignación y outrage), amplifican
narrativas que dividen. Por si esto fuera poco, la fatiga cognitiva impide que
la ciudadanía filtre la desinformación, convirtiendo a la población en un
vector de propagación de armas meméticas(Dennet, 1995) y narrativas tóxicas.
El soft power y su relación con el barro
La lucha geopolítica contemporánea, ejemplificada en la rivalidad entre EE.
UU. y China, no se circunscribe al control de los semiconductores o la
infraestructura 5G. Se disputa, fundamentalmente, por el control de las capas
cognitivas de la población global. Morozov (2016) y Castells (2009) señalan que
quien controla los algoritmos que filtran, jerarquizan y presentan la realidad,
controla la percepción colectiva. Esto redefine el soft power o poder blando (Castellanos,
2020) en la era digital: la hegemonía no se impone por la fuerza militar, sino
a través de la dependencia estructural de las plataformas y la capacidad de
moldear los estándares culturales y políticos a escala transnacional.
Democratia enervata
Finalmente, la fragmentación cognitiva actúa como un escudo protector para
las corporaciones tecnológicas frente a la regulación estatal. Una ciudadanía
con la capacidad de atención mermada, sobrecargada cognitivamente y sumida en
la apatía digital, tiene menos probabilidades de organizarse, comprender las
implicaciones de las políticas tecnológicas o exigir marcos regulatorios
robustos. Esto permite a las Big Tech operar con una autonomía cuasi-estatal,
desafiando la soberanía regulatoria de los Estados-nación y desafiando el
contrato social democrático (Zuboff, 2019). La complejidad técnica de los
algoritmos, unida a la incapacidad atencional del público, crea una asimetría
de poder que paraliza la acción legislativa.
Discusión
Los resultados obtenidos permiten articular una síntesis crítica que
trasciende las fronteras disciplinares. La fragmentación cognitiva no es un
fenómeno aislado, sino la manifestación sintomática de una arquitectura de
poder interconectada que opera simultáneamente en los mercados financieros, en
la psique individual y en el tablero geopolítico.
Todo está conectado: El ciclo en blucle de la cooptación
Existe una retroalimentación sistémica entre las tres dimensiones. Las
pretensiones económicas (la necesidad de extraer superávit conductual) exigen
el despliegue de estrategias de diseño persuasivo (psicopolítica), lo que a su
vez genera una población cognitivamente fragmentada que es vulnerable a la
guerra cognitiva y a la manipulación geopolítica. Esta vulnerabilidad,
explotada por actores estatales y no estatales, consolida el poder de las
corporaciones tecnológicas, que se erigen como los árbitros indispensables de
la realidad digital, eludiendo así la regulación democrática participativa
actual (y personal e intransferible a futuro, por las herramientas disponibles)
que podría frenar su acumulación económica.
Nadie puede matar una idea: Soberanía cognitiva y los neuroderechos
La discusión sobre la fragmentación atencional debe evolucionar desde la
queja moralista sobre la "adicción a las pantallas" hacia la
formulación de un nuevo paradigma de derechos humanos. Ienca (2021) y Chenier
et al. (2023) advierten sobre la
urgencia de reconocer la "libertad cognitiva" y la "integridad
mental" como derechos fundamentales. En un entorno donde las tecnologías
pueden leer, alterar y mercantilizar los procesos neurológicos y atencionales,
la "soberanía cognitiva" se convierte en el prerrequisito para
cualquier otra forma de soberanía (política, económica, individual). Si la
atención es el medio a través del cual construimos la realidad y ejercemos el
libre albedrío, su secuestro corporativo equivale a una expropiación de la
autonomía humana.
La fuerza de voluntad ausente de los analfabetos digitales
Un hallazgo crucial de este análisis es la obsolescencia de las soluciones
centradas exclusivamente en el individuo. La "alfabetización digital"
o el "bienestar digital" (digital wellbeing), promovidos por las
propias corporaciones tecnológicas, operan bajo una falacia de responsabilidad
individual. Como señala Crawford (2021), es imposible resolver mediante la
"fuerza de voluntad" un desequilibrio de poder diseñado por miles de
ingenieros conductuales y modelos de machine learning. La fragmentación
cognitiva es un problema sistémico, no de higiene individual.
Conclusiones
La fragmentación de la atención psicológica del usuario es el síntoma
visible de una patología estructural del capitalismo de plataformas. Lejos de
ser un accidente de la innovación, es una característica de diseño intencional,
consustancial a un modelo de negocio que requiere la mercantilización de la
experiencia humana para su supervivencia y expansión.
En el ámbito económico, la atención fragmentada es el combustible de los
mercados de futuros conductuales, donde la psique humana es reducida a materia
prima extraíble y predecible. En el plano estratégico, la ingeniería del
comportamiento y la psicopolítica digital erosionan la autonomía individual,
sustituyendo la reflexión crítica por la reactividad emocional y el
condicionamiento operante. Finalmente, en la esfera geopolítica, esta
vulnerabilidad cognitiva es instrumentalizada en la guerra híbrida,
redefiniendo la soberanía nacional en términos de control algorítmico y
hegemonía perceptual.
Sin embargo, al tratarse de un análisis crítico y teórico basado en la
literatura socio-técnica y el documento base, carece de datos empíricos
cuantitativos primarios (como estudios de neuroimagen o métricas de uso a gran
escala) que midan la magnitud exacta de la erosión cognitiva en diferentes
cohortes demográficas. Asimismo, la rapidez con la que evolucionan los modelos
de inteligencia artificial generativa (LLMs) introduce nuevas variables de
fragmentación y automatización de la atención que requerirán actualizaciones
teóricas inminentes.
Finalmente, abordar este desafío civilizatorio exige un cambio de
paradigma. No basta con la autorregulación corporativa ni con la educación del
usuario para que "desconecte". Exige la implementación de marcos
regulatorios transnacionales, audaces y vinculantes, que protejan la integridad
cognitiva como un derecho humano inalienable. Esto implica prohibir los
patrones oscuros, exigir transparencia algorítmica radical, gravar de diversas
formas (pagando cánones, impuestos etc…) la extracción de datos y,
fundamentalmente, reconocer que el tiempo y la atención humana no son
mercancías, sino el sustrato ontológico de la libertad y la democracia. La
defensa de la atención es, en última instancia, la defensa de la capacidad
humana para dar sentido al mundo y a sí misma.
Referencias
Brignull, H. (2023). Deceptive
Patterns: Exposing the Tricks Tech Companies Use to Control You.
Carr, N. (2010). The
shallows: What the Internet is doing to our brains. W. W. Norton & Company.
Castellanos. R. (18 de agosto de 2020) ¿Qué el el poder blando? El orden
mundial. https://elordenmundial.com/que-es-poder-blando-soft-power/
Castells, M. (2009). Communication power. Oxford University
Press.
Chenier, S., Harris, M.,
& Kumar, R. (2023). Neurotechnology, Cognitive Liberty, and the Law:
Building a New Legal Architecture for Mental Autonomy in the Digital Age. Legal
Studies in Digital Age, 2(4), 48-60. https://jlsda.com/index.php/lsda/article/view/335
Crawford, K. (2021). Atlas
of AI: Power, politics, and the planetary costs of artificial intelligence.
Yale University Press.
Davenport, T. H., &
Beck, J. C. (2001). The attention economy: Understanding the new currency of
business. Harvard University Press.
Dennett, D. (1995), La conciencia explicada. Paidós
Domínguez González, D. J., & Domínguez Sánchez-Pinilla, M. (2023).
Panoptismo digital y gubernamentalidad algorítmica. Una mirada desde la Teoría
social. Las Torres de Lucca. International Journal of Political Philosophy, 12(2), 261-277. https://doi.org/10.5209/ltdl.83864
Fogg, B. J. (2009). A
behavior model for persuasive design. Proceedings of the 4th International
Conference on Persuasive Technology, 1-7. https://doi.org/10.1145/1541948.1541999
Han, B.C. (2014). Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de
poder. Herder Editorial.
Han, B.C. (2017). La sociedad del cansancio. Herder Editorial.
Kahneman, D. (2011). Pensar rápido, pensar despacio. Debate.
Morozov, E. (2016). The net delusion: The dark side of
Internet freedom. PublicAffairs.
Srnicek, N. (2017), The
challenges of platform capitalism: Understanding the logic of a new business
model. Juncture, 23, 254-257. https://doi.org/10.1111/newe.12023
Tufekci, Z. (2017). Twitter
and tear gas: The power and fragility of networked protest. Yale University
Press.
Pujol, I. (2024). La Guerra cognitiva
convierte la mente en un campo de batalla. Revista española de defensa 10,
48-50
Vázquez-Arredondo, R. (2024). Biopolítica Un acercamiento al pensamiento de
Michel Foucault. Valenciana, 17, (34)
Williams, J. (2018). Stand out of our light: Freedom and
resistance in the attention economy. Cambridge University Press.
Zuboff, S. (2019). The
age of surveillance capitalism: The fight for a human future at the new
frontier of power. PublicAffairs.
Resumen Se examina cómo las pretensiones económicas, estratégicas y geopolíticas que subyacen a la mercantilización de la experiencia humana han pasado de ser un efecto colateral inadvertido del diseño tecnológico a erigirse como característica estructural e intencional de los modelos de negocio en la sociedad digital actual. A través de un análisis crítico del discurso y una revisión de la literatura, se demuestra que la economía de la atención opera mediante la extracción de superávits conductuales, la ingeniería de la dependencia y la erosión de la autonomía crítica. Asimismo, se explora cómo este fenómeno trasciende la esfera individual para reconfigurar la soberanía nacional en términos de "soberanía cognitiva" y guerra híbrida. Se concluye que la integridad cognitiva debe ser elevada a la categoría de derecho humano fundamental, exigiendo marcos regulatorios transnacionales que limiten el extractivismo de datos y la opacidad algorítmica.
Palabras clave: Capitalismo de vigilancia; fragmentación cognitiva; psicopolítica; guerra cognitiva; soberanía algorítmica; economía de la atención.
Introducción Basta observar el entorno para comprobar que la atención humana ha sido despojada de su condición de facultad intrínseca de la conciencia y ha sido reclasificada como un recurso extraíble, cuantificable y mercantilizable. La premisa central que articula el presente estudio sostiene que la fragmentación de la atención psicológica del usuario no constituye un error de diseño, sino una feature consustancial a la episteme del capitalismo de plataformas (Srnicek, 2017). Esto nos obliga a trascender las explicaciones tecnocráticas que atribuyen la fatiga digital a la mera complejidad de las interfaces, para adentrarnos en un análisis más profundo y observacional de las estructuras no visibles que instrumentalizan la psique humana.
Davenport y Beck (2001) sugieren cómo la gestión de un recurso escaso en un entorno de sobreabundancia informativa ha mutado hacia un paradigma extractivista. Las grandes corporaciones tecnológicas no compiten únicamente por la preferencia del consumidor, sino por el monopolio del tiempo cognitivo y la modulación de los reflejos neurológicos. En este contexto, la fragmentación atencional —manifestada en el scroll infinito, las microinteracciones y la notificación omnipresente, entre otros mecanismos más sofisticados— actúa como el mecanismo ontológico fundamental mediante el cual se garantiza la permanencia del usuario en el ecosistema cerrado de la plataforma.
El problema de investigación que guía este artículo se formula a partir de la siguiente interrogante: ¿qué otras pretensiones subyacen a la sistematización de la fragmentación cognitiva por parte de las corporaciones tecnológicas? Para responder a ello, es imperativo desvincular la tecnología de la supuesta neutralidad axiológica que la caracteriza en el imaginario ciberutópico (Morozov, 2016). Lejos de ser consideradas meras herramientas pasivas, los algoritmos y las interfaces son instrumentos políticos que modelan la realidad social, condicionan la deliberación democrática y redefinen las fronteras de las soberanías nacionales.
Por lo tanto, para responder a la pregunta de investigación planteada, nos proponemos tres objetivos: 1) deconstruir la dimensión económica de la fragmentación atencional como motor de los mercados de futuros conductuales; 2) analizar las estrategias de diseño persuasivo y psicopolítica que erosionan la autonomía individual; y 3) evaluar las implicaciones geopolíticas de este fenómeno en el marco de la guerra cognitiva y la competencia por la hegemonía tecnológica. La hipótesis que vertebra el estudio sugiere que la fragmentación cognitiva es el sustrato necesario para la transición de la biopolítica foucaultiana hacia una psicopolítica digital (Han, 2014), donde el control no se ejerce mediante la represión, sino a través de la seducción, la optimización voluntaria y la saturación sensorial.
Métodos Para abordar la complejidad multidimensional del fenómeno, se ha empleado una metodología mixta de naturaleza cualitativa, combinando el análisis crítico del discurso con una revisión sistemática de la literatura en el ámbito de los estudios sociotécnicos, la filosofía de la tecnología y la ciberseguridad cognitiva. Para su fundamentación teórica, se realizó una búsqueda sistemática en bases de datos de reputado prestigio (Scopus, Web of Science, JSTOR) y en repositorios de pensamiento crítico contemporáneo, utilizando los siguientes términos: surveillance capitalism, cognitive warfare, psychopolitics, attention economy y persuasive technology.
Se incluyeron obras monográficas, artículos de revisión y ensayos de autores paradigmáticos en el campo, así como informes de instituciones especializadas en derechos digitales y neurotecnología.
Procedimiento analítico El análisis se estructuró en tres fases hermenéuticas, alineadas con la estructura IMRAD:
Fase de categorización deductiva: se extrajeron las tres dimensiones macroestructurales posibles (dimensión económica, estratégica y geopolítica).
Fase de triangulación teórica: cada dimensión fue contrastada y enriquecida con marcos teóricos externos. Por ejemplo, la dimensión económica se vinculó con la teoría del "superávit conductual" de Zuboff (2019); la estratégica, con los modelos de comportamiento de Fogg (2009) y la psicopolítica de Han (2014); y la geopolítica, con los doctrinarios de la OTAN sobre guerra cognitiva y los conceptos de sharp power de Morozov (2016).
Fase de síntesis crítica: se evaluó el impacto transversal de estas dimensiones sobre la autonomía humana y la soberanía democrática, culminando en la propuesta del concepto de "soberanía cognitiva" como eje de discusión.
Este enfoque metodológico permite trascender la mera descripción fenomenológica de la distracción digital para revelar las estructuras de poder subyacentes que la hacen posible y la sostienen en el tiempo.
Resultados El análisis del corpus documental científico y la triangulación teórica revelan que la fragmentación cognitiva opera como un engranaje de precisión en una maquinaria de poder distribuida en tres grandes focos. A continuación, se desglosan los resultados en las tres dimensiones interconectadas.
Dimensión económica: Business is business La primera dimensión muestra que la fragmentación de la atención es el motor primario de un modelo de acumulación sin precedentes. En la lógica del capitalismo de vigilancia, el usuario no es el consumidor del producto, sino la materia prima de un proceso de extracción y refinamiento (Zuboff, 2019).
El petróleo transmoderno: los datos y la experiencia de usuario La fragmentación atencional multiplica exponencialmente los "puntos de contacto" (notificaciones, scrolls, microinteracciones, doble pantalla, etc.). Cada interrupción y cada fricción cognitiva generan metadatos conductuales. Zuboff (2019) define este proceso como la búsqueda del "superávit conductual": datos que exceden las necesidades operativas de la plataforma y que son destinados a la creación de modelos predictivos. La atención fragmentada es, por tanto, una condición sine qua non para la minería de datos; un usuario sumido en la reflexión profunda o el pensamiento crítico es un usuario que genera menos datos transaccionales y emocionales en tiempo real.
Mercados de futuros conductuales: «que le corten la cabeza» Si lo anterior es correcto, se confirmaría que el objetivo último de esta extracción no es la mejora del servicio (una falacia retórica corporativa), sino la creación de "mercados de futuros conductuales". Al igual que en los mercados de materias primas, las corporaciones tecnológicas buscan anticipar y, crucialmente, modificar el comportamiento futuro para asegurar el retorno de la inversión publicitaria. La atención fragmentada genera dependencia del estímulo externo (el refuerzo intermitente), por lo que el sujeto se vuelve maleable. La venta de esta capacidad predictiva a anunciantes y terceros convierte la psique humana en un activo financiero de alto rendimiento (Srnicek, 2017; Domínguez y Domínguez, 2023).
Ladrones de tiempo En la economía de la atención, el tiempo cognitivo es el recurso de escasez absoluta. Las plataformas compiten en una "carrera hacia el fondo" evolutiva, utilizando la fatiga digital y la saturación como motores de ingresos recurrentes. Como señala Williams (2018), las corporaciones tecnológicas han logrado alterar la "gravedad" de nuestra voluntad, desviando la luz de nuestros propios propósitos hacia los suyos. La fragmentación no es, pues, un fallo de la fuerza de voluntad individual, sino el resultado de una asimetría de recursos donde miles de ingenieros y algoritmos de inteligencia artificial se dedican a superar las defensas cognitivas del usuario promedio.
Dimensión estratégica: «Míralo, por ahí va un ingeniero…» La segunda dimensión aborda cómo la fragmentación atencional se instrumentaliza para la reconfiguración del sujeto. El poder contemporáneo ha mutado desde la disciplina externa hacia la explotación interna.
El lado oscuro del patrón: el sastre de Darth Vader Secuestrada la elección por el "diseño persuasivo" (Fogg, 2009), las plataformas emplean recompensas variables (similares a las máquinas tragamonedas) para crear bucles de hábito compulsivo. A esto se suman los "patrones oscuros" (dark patterns), interfaces diseñadas deliberadamente para engañar, dirigir o manipular al usuario hacia decisiones que no tomaría en un estado de plenitud cognitiva (Brignull, 2023). La fragmentación impide el "sistema 2" de pensamiento (lento, analítico, reflexivo), manteniendo al usuario anclado en el "sistema 1" (rápido, emocional, reactivo) (Kahneman, 2011), facilitando así el lock-in o cautiverio dentro del ecosistema de la plataforma.
Pensar está sobrevalorado La inmersión continua en microcontenidos y la inmediatez de la gratificación digital están reconfigurando la neuroplasticidad cerebral. Carr (2010) advierte que la red nos está robando la capacidad de concentración y contemplación, fundamentales para el pensamiento crítico y la empatía profunda. Un cerebro entrenado en la fragmentación es intrínsecamente susceptible a los sesgos cognitivos, a la manipulación emocional y a la polarización. La ingeniería social a escala se vuelve viable porque el tejido cognitivo individual ha sido atrofiado, imposibilitando la deliberación pausada que exige la ciudadanía democrática (Tufekci, 2017).
Psicopolítica digital: «espejito, espejito…» Han (2014, 2017) enmarca la teoría de que, mientras que la biopolítica (Vázquez-Arredondo, 2024) operaba mediante la prohibición, el encierro y la represión para disciplinar a la sociedad, la psicopolítica digital opera mediante la permisividad, la celebración y la optimización voluntaria. El Big Data actúa como un panóptico digital (Domínguez y Domínguez, 2023) que conoce los deseos del individuo antes de que este los haga conscientes. Al anticipar y satisfacer las necesidades a través de algoritmos de recomendación, el sistema neutraliza la resistencia desde dentro. El usuario no es conquistado, sino seducido; la fragmentación de la atención es el precio que el sujeto paga por la ilusión de confort y personalización absoluta.
Dimensión geopolítica: de qué hablamos cuando hablamos de guerra La tercera dimensión eleva el análisis de la esfera individual y corporativa al tablero de la geopolítica global. La atención no es solo un recurso económico; es el territorio donde se libra la guerra contemporánea.
¿A quién le importa la verdad? La fragmentación de la atención debilita el tejido social y democrático, creando un caldo de cultivo para la polarización y la desinformación. En el ámbito de la seguridad internacional, analistas y doctrinas militares (como las de la OTAN) han acuñado el término "guerra cognitiva" para describir el uso de las tecnologías de la información para alterar la percepción de la realidad de un adversario, modificando su toma de decisiones y desestabilizando sus instituciones desde dentro (Pujol, 2024). Las redes sociales, al priorizar el engagement (que a menudo se traduce en indignación y outrage), amplifican narrativas que dividen. Por si esto fuera poco, la fatiga cognitiva impide que la ciudadanía filtre la desinformación, convirtiendo a la población en un vector de propagación de armas meméticas (Dennett, 1995) y narrativas tóxicas.
El soft power y su relación con el barro La lucha geopolítica contemporánea, ejemplificada en la rivalidad entre EE. UU. y China, no se circunscribe al control de los semiconductores o la infraestructura 5G. Se disputa, fundamentalmente, por el control de las capas cognitivas de la población global. Morozov (2016) y Castells (2009) señalan que quien controla los algoritmos que filtran, jerarquizan y presentan la realidad, controla la percepción colectiva. Esto redefine el soft power o poder blando (Castellanos, 2020) en la era digital: la hegemonía no se impone por la fuerza militar, sino a través de la dependencia estructural de las plataformas y la capacidad de moldear los estándares culturales y políticos a escala transnacional.
Democratia enervata Finalmente, la fragmentación cognitiva actúa como un escudo protector para las corporaciones tecnológicas frente a la regulación estatal. Una ciudadanía con la capacidad de atención mermada, sobrecargada cognitivamente y sumida en la apatía digital, tiene menos probabilidades de organizarse, comprender las implicaciones de las políticas tecnológicas o exigir marcos regulatorios robustos. Esto permite a las Big Tech operar con una autonomía cuasiestatal, desafiando la soberanía regulatoria de los Estados-nación y el contrato social democrático (Zuboff, 2019). La complejidad técnica de los algoritmos, unida a la incapacidad atencional del público, crea una asimetría de poder que paraliza la acción legislativa.
Discusión Los resultados obtenidos permiten articular una síntesis crítica que trasciende las fronteras disciplinares. La fragmentación cognitiva no es un fenómeno aislado, sino la manifestación sintomática de una arquitectura de poder interconectada que opera simultáneamente en los mercados financieros, en la psique individual y en el tablero geopolítico.
Todo está conectado: el ciclo en bucle de la cooptación Existe una retroalimentación sistémica entre las tres dimensiones. Las pretensiones económicas (la necesidad de extraer superávit conductual) exigen el despliegue de estrategias de diseño persuasivo (psicopolítica), lo que a su vez genera una población cognitivamente fragmentada que es vulnerable a la guerra cognitiva y a la manipulación geopolítica. Esta vulnerabilidad, explotada por actores estatales y no estatales, consolida el poder de las corporaciones tecnológicas, que se erigen como los árbitros indispensables de la realidad digital, eludiendo así la regulación democrática participativa actual (y personal e intransferible a futuro, por las herramientas disponibles) que podría frenar su acumulación económica.
Nadie puede matar una idea: soberanía cognitiva y los neuroderechos La discusión sobre la fragmentación atencional debe evolucionar desde la queja moralista sobre la "adicción a las pantallas" hacia la formulación de un nuevo paradigma de derechos humanos. Ienca (2021) y Chenier et al. (2023) advierten sobre la urgencia de reconocer la "libertad cognitiva" y la "integridad mental" como derechos fundamentales. En un entorno donde las tecnologías pueden leer, alterar y mercantilizar los procesos neurológicos y atencionales, la "soberanía cognitiva" se convierte en el prerrequisito para cualquier otra forma de soberanía (política, económica, individual). Si la atención es el medio a través del cual construimos la realidad y ejercemos el libre albedrío, su secuestro corporativo equivale a una expropiación de la autonomía humana.
La fuerza de voluntad ausente en los analfabetos digitales Un hallazgo crucial de este análisis es la obsolescencia de las soluciones centradas exclusivamente en el individuo. La "alfabetización digital" o el "bienestar digital" (digital wellbeing), promovidos por las propias corporaciones tecnológicas, operan bajo una falacia de responsabilidad individual. Como señala Crawford (2021), es imposible resolver mediante la "fuerza de voluntad" un desequilibrio de poder diseñado por miles de ingenieros conductuales y modelos de machine learning. La fragmentación cognitiva es un problema sistémico, no de higiene individual.
Conclusiones La fragmentación de la atención psicológica del usuario es el síntoma visible de una patología estructural del capitalismo de plataformas. Lejos de ser un accidente de la innovación, es una característica de diseño intencional, consustancial a un modelo de negocio que requiere la mercantilización de la experiencia humana para su supervivencia y expansión.
En el ámbito económico, la atención fragmentada es el combustible de los mercados de futuros conductuales, donde la psique humana es reducida a materia prima extraíble y predecible. En el plano estratégico, la ingeniería del comportamiento y la psicopolítica digital erosionan la autonomía individual, sustituyendo la reflexión crítica por la reactividad emocional y el condicionamiento operante. Finalmente, en la esfera geopolítica, esta vulnerabilidad cognitiva es instrumentalizada en la guerra híbrida, redefiniendo la soberanía nacional en términos de control algorítmico y hegemonía perceptual.
Sin embargo, al tratarse de un análisis crítico y teórico basado en la literatura sociotécnica y el documento base, carece de datos empíricos cuantitativos primarios (como estudios de neuroimagen o métricas de uso a gran escala) que midan la magnitud exacta de la erosión cognitiva en diferentes cohortes demográficas. Asimismo, la rapidez con la que evolucionan los modelos de inteligencia artificial generativa (LLM) introduce nuevas variables de fragmentación y automatización de la atención que requerirán actualizaciones teóricas inminentes.
Finalmente, abordar este desafío civilizatorio exige un cambio de paradigma. No basta con la autorregulación corporativa ni con la educación del usuario para que "desconecte". Exige la implementación de marcos regulatorios transnacionales, audaces y vinculantes, que protejan la integridad cognitiva como un derecho humano inalienable. Esto implica prohibir los patrones oscuros, exigir transparencia algorítmica radical, gravar de diversas formas (pagando cánones, impuestos, etc.) la extracción de datos y, fundamentalmente, reconocer que el tiempo y la atención humana no son mercancías, sino el sustrato ontológico de la libertad y la democracia. La defensa de la atención es, en última instancia, la defensa de la capacidad humana para dar sentido al mundo y a sí misma.
Referencias Brignull, H. (2023). Deceptive patterns: Exposing the tricks tech companies use to control you. Carr, N. (2010). The shallows: What the Internet is doing to our brains. W. W. Norton & Company. Castellanos, R. (18 de agosto de 2020). ¿Qué es el poder blando? El Orden Mundial. https://elordenmundial.com/que-es-poder-blando-soft-power/ Castells, M. (2009). Communication power. Oxford University Press. Chenier, S., Harris, M., & Kumar, R. (2023). Neurotechnology, cognitive liberty, and the law: Building a new legal architecture for mental autonomy in the digital age. Legal Studies in Digital Age, 2(4), 48-60. https://doi.org/10.5209/ltdl.83864 Crawford, K. (2021). Atlas of AI: Power, politics, and the planetary costs of artificial intelligence. Yale University Press. Davenport, T. H., & Beck, J. C. (2001). The attention economy: Understanding the new currency of business. Harvard University Press. Dennett, D. (1995). La conciencia explicada. Paidós. Domínguez González, D. J., & Domínguez Sánchez-Pinilla, M. (2023). Panoptismo digital y gubernamentalidad algorítmica. Una mirada desde la teoría social. Las Torres de Lucca. International Journal of Political Philosophy, 12(2), 261-277. https://doi.org/10.5209/ltdl.83864 Fogg, B. J. (2009). A behavior model for persuasive design. Proceedings of the 4th International Conference on Persuasive Technology, 1-7. https://doi.org/10.1145/1541948.1541999 Han, B.-C. (2014). Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Herder Editorial. Han, B.-C. (2017). La sociedad del cansancio. Herder Editorial. Ienca, M. (2021). On neurorights. Frontiers in Human Neuroscience, 15. https://doi.org/10.3389/fnhum.2021.701258 Kahneman, D. (2011). Pensar rápido, pensar despacio. Debate. Morozov, E. (2016). The net delusion: The dark side of Internet freedom. PublicAffairs. Pujol, I. (2024). La guerra cognitiva convierte la mente en un campo de batalla. Revista Española de Defensa, (10), 48-50. Srnicek, N. (2017). The challenges of platform capitalism: Understanding the logic of a new business model. Juncture, 23, 254-257. https://doi.org/10.1111/newe.12023 Tufekci, Z. (2017). Twitter and tear gas: The power and fragility of networked protest. Yale University Press. Vázquez-Arredondo, R. (2024). Biopolítica: Un acercamiento al pensamiento de Michel Foucault. Valenciana, 17(34). Williams, J. (2018). Stand out of our light: Freedom and resistance in the attention economy. Cambridge University Press. Zuboff, S. (2019). The age of surveillance capitalism: The fight for a human future at the new frontier of power. PublicAffairs.
Taxonomía CRediT
Conceptualización: la autora.
Curación de datos: la autora.
Análisis formal: Gemini.
Adquisición de fondos: no procede.
Investigación: Gemini.
Metodología: Gemini.
Administración del proyecto: la autora.
Recursos: Gemini.
Software: no procede.
Supervisión: la autora.
Validación: no procede.
Visualización: no procede.
Redacción (borrador original): Gemini y la autora.
Redacción (revisión y edición): la autora.
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Abstract This paper examines how the economic, strategic, and geopolitical ambitions underlying the commodification of human experience have evolved from an inadvertent collateral effect of technological design to become a structural and intentional feature of business models in today’s digital society. Through critical discourse analysis and a systematic literature review, it is demonstrated that the attention economy operates via the extraction of behavioural surplus, the engineering of dependency, and the erosion of critical autonomy. Furthermore, it explores how this phenomenon transcends the individual sphere to reconfigure national sovereignty in terms of ‘cognitive sovereignty’ and hybrid warfare. It is concluded that cognitive integrity must be elevated to the status of a fundamental human right, demanding transnational regulatory frameworks that limit data extractivism and algorithmic opacity.
Introduction Look around you. You will see that human attention has been stripped of its status as an intrinsic faculty of consciousness, reclassified instead as an extractable, quantifiable, and commodifiable resource. The central premise articulating this study maintains that the fragmentation of the user’s psychological attention does not constitute a design flaw, but rather a feature consubstantial with the episteme of platform capitalism (Srnicek, 2017). This compels us to transcend technocratic explanations that attribute digital fatigue to the mere complexity of interfaces, delving instead into a deeper, observational analysis of the invisible structures that instrumentalise the human psyche.
Davenport and Beck (2001) suggest how the management of a scarce resource in an environment of informational overabundance has mutated towards an extractivist paradigm. Large tech corporations do not compete merely for consumer preference, but for the monopoly of cognitive time and the modulation of neurological reflexes. In this context, attentional fragmentation—manifested in infinite scrolling, micro-interactions, and omnipresent notifications, among other more sophisticated mechanisms—acts as the fundamental ontological mechanism by which the user’s permanence within the platform’s closed ecosystem is guaranteed.
The research problem guiding this article is formulated around the following question: what other ambitions underlie the systematisation of cognitive fragmentation by tech corporations? To answer this, it is imperative to decouple technology from the supposed axiological neutrality that characterises it in the cyber-utopian imaginary (Morozov, 2016). Far from being considered mere passive tools, algorithms and interfaces are political instruments that model social reality, condition democratic deliberation, and redefine the boundaries of national sovereignties.
Therefore, to answer the aforementioned research question, we propose three objectives: (1) to deconstruct the economic dimension of attentional fragmentation as the engine of behavioural futures markets; (2) to analyse the persuasive design and psychopolitical strategies that erode individual autonomy; and (3) to evaluate the geopolitical implications of this phenomenon within the framework of cognitive warfare and the competition for technological hegemony. The hypothesis underpinning the study suggests that cognitive fragmentation is the necessary substrate for the transition from Foucauldian biopolitics to a digital psychopolitics (Han, 2014), where control is exercised not through repression, but through seduction, voluntary optimisation, and sensory saturation.
Methods To address the multidimensional complexity of the phenomenon, a mixed qualitative methodology has been employed, combining Critical Discourse Analysis with a Systematic Literature Review in the fields of socio-technical studies, philosophy of technology, and cognitive cybersecurity. For its theoretical foundation, a systematic search was conducted in reputable databases (Scopus, Web of Science, JSTOR) and repositories of contemporary critical thought, using the following terms: surveillance capitalism, cognitive warfare, psychopolitics, attention economy, and persuasive technology.
Monographic works, review articles, and essays by paradigmatic authors in the field were included, alongside reports from institutions specialising in digital rights and neurotechnology.
Analytical Procedure The analysis was structured in three hermeneutic phases, aligned with the IMRAD structure:
Deductive categorisation phase: The three possible macro-structural dimensions were extracted (economic, strategic, and geopolitical).
Theoretical triangulation phase: Each dimension was contrasted and enriched with external theoretical frameworks. For example, the economic dimension was linked to Zuboff’s (2019) theory of ‘behavioural surplus’; the strategic dimension to Fogg’s (2009) behaviour models and Han’s (2014) psychopolitics; and the geopolitical dimension to NATO doctrines on cognitive warfare and Morozov’s (2016) concepts of sharp power.
Critical synthesis phase: The transversal impact of these dimensions on human autonomy and democratic sovereignty was evaluated, culminating in the proposal of the concept of ‘cognitive sovereignty’ as a focal point for discussion.
This methodological approach allows us to transcend the mere phenomenological description of digital distraction, revealing the underlying power structures that make it possible and sustain it over time.
Results The analysis of the scientific documentary corpus and theoretical triangulation reveals that cognitive fragmentation operates as a precision cog in a machinery of power distributed across three major focal points. The results are broken down below into the three interconnected dimensions.
Economic Dimension: Business is Business The first dimension shows that attention fragmentation is the primary engine of an unprecedented accumulation model. In the logic of surveillance capitalism, the user is not the consumer of the product, but the raw material of an extraction and refinement process (Zuboff, 2019).
Transmodern Oil: Data and User Experience Attentional fragmentation exponentially multiplies ‘touchpoints’ (notifications, scrolls, micro-interactions, dual-screening, etc.). Every interruption and cognitive friction generates behavioural metadata. Zuboff (2019) defines this process as the pursuit of ‘behavioural surplus’: data that exceeds the operational needs of the platform and is destined for the creation of predictive models. Fragmented attention is, therefore, a sine qua non condition for data mining; a user immersed in deep reflection or critical thinking is a user who generates fewer real-time transactional and emotional data.
Behavioural Futures Markets: ‘Off with its head!’ If the above is correct, it would confirm that the ultimate objective of this extraction is not service improvement (a corporate rhetorical fallacy), but the creation of ‘behavioural futures markets’. Much like in commodities markets, tech corporations seek to anticipate and, crucially, modify future behaviour to secure advertising return on investment. Fragmented attention generates dependency on external stimuli (intermittent reinforcement), rendering the subject malleable. The sale of this predictive capacity to advertisers and third parties turns the human psyche into a high-yield financial asset (Srnicek, 2017; Domínguez & Domínguez, 2023).
Time Thieves In the attention economy, cognitive time is the resource of absolute scarcity. Platforms compete in an evolutionary ‘race to the bottom’, utilising digital fatigue and saturation as engines of recurrent revenue. As Williams (2018) notes, tech corporations have managed to alter the ‘gravity’ of our will, diverting the light of our own purposes towards theirs. Fragmentation is, therefore, not a failure of individual willpower, but the result of a resource asymmetry where thousands of engineers and artificial intelligence algorithms are dedicated to overcoming the cognitive defences of the average user.
Strategic Dimension: ‘Look, there goes an engineer…’ The second dimension addresses how attentional fragmentation is instrumentalised for the reconfiguration of the subject. Contemporary power has mutated from external discipline to internal exploitation.
The Dark Side of the Pattern: Darth Vader’s Tailor With choice hijacked by ‘persuasive design’ (Fogg, 2009), platforms employ variable rewards (similar to slot machines) to create compulsive habit loops. Added to this are ‘dark patterns’, interfaces deliberately designed to deceive, steer, or manipulate the user into decisions they would not make in a state of cognitive fullness (Brignull, 2023). Fragmentation prevents ‘System 2’ thinking (slow, analytical, reflective), keeping the user anchored in ‘System 1’ (fast, emotional, reactive) (Kahneman, 2011), thereby facilitating lock-in or captivity within the platform’s ecosystem.
Thinking is Overrated Continuous immersion in micro-content and the immediacy of digital gratification are reconfiguring cerebral neuroplasticity. Carr (2010) warns that the net is stealing our capacity for concentration and contemplation, which are fundamental to critical thinking and deep empathy. A brain trained in fragmentation is intrinsically susceptible to cognitive biases, emotional manipulation, and polarisation. Social engineering at scale becomes viable because the individual cognitive tissue has been atrophied, making impossible the paused deliberation that democratic citizenship demands (Tufekci, 2017).
Digital Psychopolitics: ‘Mirror, mirror…’ Han (2014, 2017) frames the theory that, whereas biopolitics (Vázquez-Arredondo, 2024) operated through prohibition, confinement, and repression to discipline society, digital psychopolitics operates through permissiveness, celebration, and voluntary optimisation. Big Data acts as a digital panopticon (Domínguez & Domínguez, 2023) that knows the individual’s desires before they become conscious. By anticipating and satisfying needs through recommendation algorithms, the system neutralises resistance from within. The user is not conquered, but seduced; the fragmentation of attention is the price the subject pays for the illusion of absolute comfort and personalisation.
Geopolitical Dimension: What We Talk About When We Talk About War The third dimension elevates the analysis from the individual and corporate sphere to the global geopolitical chessboard. Attention is not merely an economic resource; it is the territory where contemporary warfare is waged.
Who Cares About the Truth? Attention fragmentation weakens the social and democratic fabric, creating a breeding ground for polarisation and disinformation. In the realm of international security, analysts and military doctrines (such as those of NATO) have coined the term ‘cognitive warfare’ to describe the use of information technologies to alter an adversary’s perception of reality, modifying their decision-making and destabilising their institutions from within (Pujol, 2024). Social media, by prioritising engagement (which often translates to indignation and outrage), amplify divisive narratives. As if this were not enough, cognitive fatigue prevents the citizenry from filtering disinformation, turning the population into a vector for the propagation of memetic weapons (Dennett, 1995) and toxic narratives.
Soft Power and Its Entanglement in the Mire Contemporary geopolitical struggle, exemplified by the rivalry between the US and China, is not confined to the control of semiconductors or 5G infrastructure. It is fundamentally disputed over the control of the cognitive layers of the global population. Morozov (2016) and Castells (2009) point out that whoever controls the algorithms that filter, hierarchise, and present reality, controls collective perception. This redefines soft power (Castellanos, 2020) in the digital age: hegemony is not imposed by military force, but through the structural dependency on platforms and the capacity to mould cultural and political standards on a transnational scale.
Democratia Enervata Finally, cognitive fragmentation acts as a protective shield for tech corporations against state regulation. A citizenry with diminished attention capacity, cognitively overloaded, and sunk in digital apathy, is less likely to organise, comprehend the implications of technological policies, or demand robust regulatory frameworks. This allows Big Tech to operate with quasi-state autonomy, challenging the regulatory sovereignty of nation-states and the democratic social contract (Zuboff, 2019). The technical complexity of algorithms, coupled with the public’s attentional incapacity, creates a power asymmetry that paralyses legislative action.
Discussion The obtained results allow for the articulation of a critical synthesis that transcends disciplinary borders. Cognitive fragmentation is not an isolated phenomenon, but the symptomatic manifestation of an interconnected power architecture that operates simultaneously in financial markets, the individual psyche, and the geopolitical chessboard.
Everything is Connected: The Cyclical Loop of Co-optation There is a systemic feedback loop between the three dimensions. Economic ambitions (the need to extract behavioural surplus) demand the deployment of persuasive design strategies (psychopolitics), which in turn generates a cognitively fragmented population vulnerable to cognitive warfare and geopolitical manipulation. This vulnerability, exploited by state and non-state actors, consolidates the power of tech corporations, which establish themselves as the indispensable arbiters of digital reality, thereby evading current participatory democratic regulation (and personal and non-transferable in the future, due to available tools) that could curb their economic accumulation.
Nobody Can Kill an Idea: Cognitive Sovereignty and Neurorights The discussion on attentional fragmentation must evolve from moralistic complaints about ‘screen addiction’ towards the formulation of a new human rights paradigm. Ienca (2021) and Chenier et al. (2023) warn of the urgency of recognising ‘cognitive liberty’ and ‘mental integrity’ as fundamental rights. In an environment where technologies can read, alter, and commodify neurological and attentional processes, ‘cognitive sovereignty’ becomes the prerequisite for any other form of sovereignty (political, economic, individual). If attention is the medium through which we construct reality and exercise free will, its corporate hijacking equates to an expropriation of human autonomy.
The Absent Willpower of the Digitally Illiterate A crucial finding of this analysis is the obsolescence of solutions centred exclusively on the individual. ‘Digital literacy’ or ‘digital wellbeing’, promoted by the tech corporations themselves, operate under a fallacy of individual responsibility. As Crawford (2021) notes, it is impossible to resolve through ‘willpower’ a power imbalance designed by thousands of behavioural engineers and machine learning models. Cognitive fragmentation is a systemic problem, not one of individual hygiene.
Conclusions The fragmentation of the user’s psychological attention is the visible symptom of a structural pathology in platform capitalism. Far from being an accident of innovation, it is an intentional design feature, consubstantial with a business model that requires the commodification of human experience for its survival and expansion.
In the economic realm, fragmented attention is the fuel for behavioural futures markets, where the human psyche is reduced to an extractable and predictable raw material. On the strategic plane, behaviour engineering and digital psychopolitics erode individual autonomy, substituting critical reflection for emotional reactivity and operant conditioning. Finally, in the geopolitical sphere, this cognitive vulnerability is instrumentalised in hybrid warfare, redefining national sovereignty in terms of algorithmic control and perceptual hegemony.
However, as this is a critical and theoretical analysis based on socio-technical literature and the base document, it lacks primary quantitative empirical data (such as neuroimaging studies or large-scale usage metrics) to measure the exact magnitude of cognitive erosion across different demographic cohorts. Likewise, the rapid evolution of generative artificial intelligence models (LLMs) introduces new variables of fragmentation and attention automation that will require imminent theoretical updates.
Ultimately, addressing this civilisational challenge demands a paradigm shift. Corporate self-regulation and user education to ‘unplug’ are insufficient. It demands the implementation of bold, binding transnational regulatory frameworks that protect cognitive integrity as an inalienable human right. This entails banning dark patterns, demanding radical algorithmic transparency, levying various forms of taxation (paying levies, taxes, etc.) on data extraction, and, fundamentally, recognising that human time and attention are not commodities, but the ontological substrate of freedom and democracy. The defence of attention is, ultimately, the defence of the human capacity to make sense of the world and of itself.
References Brignull, H. (2023). Deceptive patterns: Exposing the tricks tech companies use to control you. Carr, N. (2010). The shallows: What the Internet is doing to our brains. W. W. Norton & Company. Castellanos, R. (18 August 2020). ¿Qué es el poder blando? [What is soft power?]. El Orden Mundial. https://elordenmundial.com/que-es-poder-blando-soft-power/ Castells, M. (2009). Communication power. Oxford University Press. Chenier, S., Harris, M., & Kumar, R. (2023). Neurotechnology, cognitive liberty, and the law: Building a new legal architecture for mental autonomy in the digital age. Legal Studies in Digital Age, 2(4), 48–60. https://doi.org/10.5209/ltdl.83864 Crawford, K. (2021). Atlas of AI: Power, politics, and the planetary costs of artificial intelligence. Yale University Press. Davenport, T. H., & Beck, J. C. (2001). The attention economy: Understanding the new currency of business. Harvard University Press. Dennett, D. C. (1991). Consciousness explained. Little, Brown and Company. Domínguez González, D. J., & Domínguez Sánchez-Pinilla, M. (2023). Digital panopticism and algorithmic governmentality: A view from social theory. Las Torres de Lucca. International Journal of Political Philosophy, 12(2), 261–277. https://doi.org/10.5209/ltdl.83864 Fogg, B. J. (2009). A behaviour model for persuasive design. Proceedings of the 4th International Conference on Persuasive Technology, 1–7. https://doi.org/10.1145/1541948.1541999 Han, B.-C. (2017). Psychopolitics: Neoliberalism and new technologies of power. Verso. Han, B.-C. (2015). The burnout society. Stanford University Press. Ienca, M. (2021). On neurorights. Frontiers in Human Neuroscience, 15. https://doi.org/10.3389/fnhum.2021.701258 Kahneman, D. (2011). Thinking, fast and slow. Farrar, Straus and Giroux. Morozov, E. (2011). The net delusion: The dark side of Internet freedom. PublicAffairs. Pujol, I. (2024). Cognitive warfare turns the mind into a battlefield. Revista Española de Defensa, (10), 48–50. Srnicek, N. (2017). The challenges of platform capitalism: Understanding the logic of a new business model. Juncture, 23, 254–257. https://doi.org/10.1111/newe.12023 Tufekci, Z. (2017). Twitter and tear gas: The power and fragility of networked protest. Yale University Press. Vázquez-Arredondo, R. (2024). Biopolitics: An approach to the thought of Michel Foucault. Valenciana, 17(34). Williams, J. (2018). Stand out of our light: Freedom and resistance in the attention economy. Cambridge University Press. Zuboff, S. (2019). The age of surveillance capitalism: The fight for a human future at the new frontier of power. PublicAffairs.
跨现代石油:数据与用户体验 注意力碎片化呈指数级增加了“接触点”(通知、滚动、微交互、双屏等)。每一次中断和认知摩擦都会生成行为元数据。Zuboff(2019)将这一过程定义为对“行为剩余”的追求:超出平台运营需求并用于创建预测模型的数据。因此,碎片化的注意力是数据挖掘的必要条件(sine qua non);一个沉浸在深度反思或批判性思维中的用户,是一个在实时中产生较少交易和情感数据的用户。
参考文献 Brignull, H. (2023). Deceptive patterns: Exposing the tricks tech companies use to control you. Carr, N. (2010). The shallows: What the Internet is doing to our brains. W. W. Norton & Company. Castellanos, R. (2020年8月18日). 什么是软实力? El Orden Mundial. https://elordenmundial.com/que-es-poder-blando-soft-power/ Castells, M. (2009). Communication power. Oxford University Press. Chenier, S., Harris, M., & Kumar, R. (2023). Neurotechnology, cognitive liberty, and the law: Building a new legal architecture for mental autonomy in the digital age. Legal Studies in Digital Age, 2(4), 48–60. https://doi.org/10.5209/ltdl.83864 Crawford, K. (2021). Atlas of AI: Power, politics, and the planetary costs of artificial intelligence. Yale University Press. Davenport, T. H., & Beck, J. C. (2001). The attention economy: Understanding the new currency of business. Harvard University Press. Dennett, D. C. (1995). La conciencia explicada [意识解释]. Paidós. Domínguez González, D. J., & Domínguez Sánchez-Pinilla, M. (2023). 数字全景监狱与算法治理术:来自社会理论的视角. Las Torres de Lucca. International Journal of Political Philosophy, 12(2), 261–277. https://doi.org/10.5209/ltdl.83864 Fogg, B. J. (2009). A behaviour model for persuasive design. Proceedings of the 4th International Conference on Persuasive Technology, 1–7. https://doi.org/10.1145/1541948.1541999 Han, B.-C. (2014). Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder [心理政治学:新自由主义与新的权力技术]. Herder Editorial. Han, B.-C. (2017). La sociedad del cansancio [倦怠社会]. Herder Editorial. Ienca, M. (2021). On neurorights. Frontiers in Human Neuroscience, 15. https://doi.org/10.3389/fnhum.2021.701258 Kahneman, D. (2011). Pensar rápido, pensar despacio [思考,快与慢]. Debate. Morozov, E. (2016). The net delusion: The dark side of Internet freedom. PublicAffairs. Pujol, I. (2024). 认知战将大脑变成战场. Revista Española de Defensa, (10), 48–50. Srnicek, N. (2017). The challenges of platform capitalism: Understanding the logic of a new business model. Juncture, 23, 254–257. https://doi.org/10.1111/newe.12023 Tufekci, Z. (2017). Twitter and tear gas: The power and fragility of networked protest. Yale University Press. Vázquez-Arredondo, R. (2024). 生命政治:米歇尔·福柯思想初探. Valenciana, 17(34). Williams, J. (2018). Stand out of our light: Freedom and resistance in the attention economy. Cambridge University Press. Zuboff, S. (2019). The age of surveillance capitalism: The fight for a human future at the new frontier of power. PublicAffairs.
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Аннотация В данной статье исследуется, как экономические, стратегические и геополитические амбиции, лежащие в основе коммерциализации человеческого опыта, превратились из непреднамеренного побочного эффекта технологического дизайна в структурную и намеренную характеристику бизнес-моделей в современном цифровом обществе. Путём критического дискурс-анализа и систематического обзора литературы демонстрируется, что экономика внимания функционирует за счёт извлечения поведенческого излишка, конструирования зависимости и эрозии критической автономии. Кроме того, изучается, как этот феномен выходит за пределы индивидуальной сферы, реконуфигурируя национальный суверенитет в терминах «когнитивного суверенитета» и гибридной войны. Делается вывод о том, что когнитивная целостность должна быть возведена в ранг фундаментального права человека, что требует создания транснациональных регуляторных框架, ограничивающих экстрактивизм данных и алгоритмическую непрозрачность.
Введение Оглянитесь вокруг. Вы увидите, что человеческое внимание было лишено своего статуса неотъемлемой способности сознания и переклассифицировано как извлекаемый, количественно измеримый и коммерциализируемый ресурс. Центральная предпосылка, articulaрующая данное исследование, утверждает, что фрагментация психологического внимания пользователя не является ошибкой дизайна, а представляет собой feature (функцию), консубстанциальную эпистеме платформенного капитализма (Srnicek, 2017). Это обязывает нас выйти за рамки техноократических объяснений, приписывающих цифровую усталость лишь сложности интерфейсов, и погрузиться в более глубокий, наблюдательный анализ невидимых структур, инструментализирующих человеческую психику.
Davenport и Beck (2001) показывают, как управление дефицитным ресурсом в условиях информационного изобилия мутировало в экстрактивистскую парадигму. Крупные технологические корпорации конкурируют не только за предпочтения потребителей, но и за монополию на когнитивное время и модуляцию неврологических рефлексов. В этом контексте внимательная фрагментация — проявляющаяся в бесконечной прокрутке (scroll), микроинтеракциях и вездесущих уведомлениях, среди прочих более изощрённых механизмов, — выступает в качестве фундаментального онтологического механизма, гарантирующего удержание пользователя в замкнутой экосистеме платформы.
Исследовательская проблема, направляющая данную статью, формулируется следующим вопросом: какие иные притязания лежат в основе систематизации когнитивной фрагментации со стороны технологических корпораций? Чтобы ответить на него, необходимо отделить технологию от предполагаемой аксиологической нейтральности, характеризующей её в киберутопическом воображении (Morozov, 2016). Далеко не будучи пассивными инструментами, алгоритмы и интерфейсы являются политическими инструментами, которые моделируют социальную реальность, обусловливают демократическую делиберацию и переопределяют границы национальных суверенитетов.
Следовательно, для ответа на поставленный исследовательский вопрос мы формулируем три цели: (1) деконструировать экономическое измерение фрагментации внимания как двигателя рынков поведенческих фьючерсов; (2) проанализировать стратегии убедительного дизайна (persuasive design) и психополитики, размывающие индивидуальную автономию; и (3) оценить геополитические последствия этого феномена в рамках когнитивной войны и конкуренции за технологическую гегемонию. Гипотеза, пронизывающая исследование, предполагает, что когнитивная фрагментация является необходимым субстратом для перехода от фукодианской биополитики к цифровой психополитике (Han, 2014), где контроль осуществляется не через репрессию, а посредством соблазна, добровольной оптимизации и сенсорного насыщения.
Методы Для решения многомерной сложности данного феномена была применена смешанная качественная методология, сочетающая критический дискурс-анализ с систематическим обзором литературы в области социотехнических исследований, философии технологии и когнитивной кибербезопасности. Для теоретического обоснования был проведён систематический поиск в авторитетных базах данных (Scopus, Web of Science, JSTOR) и репозиториях современной критической мысли с использованием следующих терминов: surveillance capitalism, cognitive warfare, psychopolitics, attention economy и persuasive technology.
В выборку были включены монографии, обзорные статьи и эссе ключевых авторов в данной области, а также отчёты специализированных институтов, занимающихся вопросами цифровых прав и нейротехнологий.
Аналитическая процедура Анализ был структурирован в три герменевтические фазы, согласованные со структурой IMRAD:
Фаза дедуктивной категоризации: были выделены три возможные макроструктурные измерения (экономическое, стратегическое и геополитическое).
Фаза теоретической триангуляции: каждое измерение было сопоставлено и обогащено внешними теоретическими框架. Например, экономическое измерение было связано с теорией «поведенческого излишка» Зубофф (Zuboff, 2019); стратегическое — с моделями поведения Фогга (Fogg, 2009) и психополитикой Хана (Han, 2014); геополитическое — с доктринами НАТО о когнитивной войне и концепциями sharp power Морозова (Morozov, 2016).
Фаза критического синтеза: было оценено транверсальное воздействие этих измерений на человеческую автономию и демократический суверенитет, что кульминировало в предложении концепции «когнитивного суверенитета» в качестве оси дискуссии.
Данный методологический подход позволяет выйти за рамки простого феноменологического описания цифрового отвлечения внимания, раскрывая глубинные структуры власти, которые делают его возможным и поддерживают с течением времени.
Результаты Анализ научного документального корпуса и теоретическая триангуляция показывают, что когнитивная фрагментация функционирует как прецизионная шестерня в механизме власти, распределённом по трём основным фокусам. Ниже результаты разбиты на три взаимосвязанных измерения.
Экономическое измерение: Бизнес есть бизнес Первое измерение показывает, что фрагментация внимания является первичным двигателем беспрецедентной модели накопления. В логике капитализма слежки пользователь является не потребителем продукта, а сырьём для процесса извлечения и рафинирования (Zuboff, 2019).
Трансмодерновая нефть: данные и пользовательский опыт Внимательная фрагментация экспоненциально умножает «точки соприкосновения» (уведомления, прокрутки, микроинтеракции, использование двух экранов и т. д.). Каждое прерывание и каждое когнитивное трение генерируют поведенческие метаданные. Зубофф (2019) определяет этот процесс как поиск «поведенческого излишка»: данных, превышающих операционные потребности платформы и предназначенных для создания предиктивных моделей. Фрагментированное внимание, следовательно, является необходимым условием (sine qua non) для добычи данных; пользователь, погружённый в глубокую рефлексию или критическое мышление, генерирует меньше транзакционных и эмоциональных данных в реальном времени.
Рынки поведенческих фьючерсов: «Отрубить ему голову!» Если вышесказанное верно, это подтверждает, что конечная цель данной экстракции — не улучшение сервиса (корпоративная риторическая фаллация), а создание «рынков поведенческих фьючерсов». Подобно рынкам сырьевых товаров, технологические корпорации стремятся предвосхитить и, что критически важно, модифицировать будущее поведение для обеспечения отдачи от рекламных инвестиций. Фрагментированное внимание порождает зависимость от внешних стимулов (интермиттирующее подкрепление), вследствие чего субъект становится податливым. Продажа этой предиктивной способности рекламодателям и третьим лицам превращает человеческую психику в высокодоходный финансовый актив (Srnicek, 2017; Domínguez & Domínguez, 2023).
Похитители времени В экономике внимания когнитивное время является ресурсом абсолютного дефицита. Платформы соревнуются в эволюционной «гонке ко дну», используя цифровую усталость и насыщение как двигатели регулярного дохода. Как отмечает Уильямс (Williams, 2018), технологические корпорации смогли изменить «гравитацию» нашей воли, отклоняя свет наших собственных целей в сторону своих собственных. Фрагментация, таким образом, не является сбоем индивидуальной силы воли, а представляет собой результат асимметрии ресурсов, где тысячи инженеров и алгоритмов искусственного интеллекта посвящены преодолению когнитивной защиты среднего пользователя.
Стратегическое измерение: «Смотри, вон идёт инженер…» Второе измерение рассматривает, как фрагментация внимания инструментализируется для реконфигурации субъекта. Современная власть мутировала от внешней дисциплины к внутренней эксплуатации.
Тёмная сторона паттерна: портной Дарта Вейдера Поскольку выбор похищен «убедительным дизайном» (Fogg, 2009), платформы используют переменные вознаграждения (аналогичные игровым автоматам) для создания компульсивных циклов привычки. К этому добавляются «тёмные паттерны» (dark patterns) — интерфейсы, намеренно разработанные для обмана, направления или манипулирования пользователем с целью принятия решений, которые он не принял бы в состоянии когнитивной полноты (Brignull, 2023). Фрагментация блокирует «Систему 2» мышления (медленную, аналитическую, рефлексивную), удерживая пользователя в «Системе 1» (быстрой, эмоциональной, реактивной) (Kahneman, 2011), тем самым облегчая lock-in (захват) или пленение внутри экосистемы платформы.
Мышление переоценено Непрерывное погружение в микроконтент и немедленность цифрового удовлетворения реконуфигурируют церебральную нейропластичность. Карр (Carr, 2010) предупреждает, что сеть крадёт у нас способность к концентрации и созерцанию, которые фундаментальны для критического мышления и глубокой эмпатии. Мозг, натренированный на фрагментацию, внутренне восприимчив к когнитивным искажениям, эмоциональной манипуляции и поляризации. Социальная инженерия в масштабе становится жизнеспособной, поскольку индивидуальная когнитивная ткань атрофирована, делая невозможной неторопливую делиберацию, которую требует демократическое гражданство (Tufekci, 2017).
Цифровая психополитика: «Зеркальце, зеркальце…» Хан (Han, 2014, 2017) формулирует теорию о том, что если биополитика (Vázquez-Arredondo, 2024) оперировала через запрет, заточение и репрессию для дисциплинирования общества, то цифровая психополитика действует через допустимость, празднование и добровольную оптимизацию. Большие данные (Big Data) выступают в роли цифрового паноптикума (Domínguez & Domínguez, 2023), который знает желания индивида до того, как тот их осознает. Предвосхищая и удовлетворяя потребности через алгоритмы рекомендаций, система нейтрализует сопротивление изнутри. Пользователь не завоёван, а соблазнён; фрагментация внимания — это цена, которую субъект платит за иллюзию абсолютного комфорта и персонализации.
Геополитическое измерение: о чём мы говорим, когда говорим о войне Третье измерение возводит анализ от индивидуальной и корпоративной сферы на доску глобальной геополитики. Внимание — это не просто экономический ресурс; это территория, на которой ведётся современная война.
Кого волнует правда? Фрагментация внимания ослабляет социальную и демократическую ткань, создавая питательную среду для поляризации и дезинформации. В сфере международной безопасности аналитики и военные доктрины (например, доктрины НАТО) ввели термин «когнитивная война» для описания использования информационных технологий с целью изменения восприятия реальности противником, модификации его принятия решений и дестабилизации его институтов изнутри (Pujol, 2024). Социальные сети, отдавая приоритет вовлечённости (engagement), которая часто транслируется в возмущение и outrage, усиливают разделяющие нарративы. Более того, когнитивная усталость мешает гражданскому обществу фильтровать дезинформацию, превращая население в вектор распространения меметического оружия (Dennett, 1995) и токсичных нарративов.
Мягкая сила и её связь с болотом Современная геополитическая борьба, ярко иллюстрируемая соперничеством между США и Китаем, не ограничивается контролем над полупроводниками или инфраструктурой 5G. Фундаментально она ведется за контроль над когнитивными слоями глобального населения. Морозов (Morozov, 2016) и Кастельс (Castells, 2009) указывают, что тот, кто контролирует алгоритмы, фильтрующие, иерархизирующие и представляющие реальность, контролирует коллективное восприятие. Это переопределяет мягкую силу (soft power) (Castellanos, 2020) в цифровую эпоху: гегемония навязывается не военной силой, а через структурную зависимость от платформ и способность формировать культурные и политические стандарты в транснациональном масштабе.
Democratia enervata (Ослабленная демократия) Наконец, когнитивная фрагментация действует как защитный щит для технологических корпораций перед лицом государственного регулирования. Гражданское общество с ослабленной способностью к вниманию, когнитивно перегруженное и погружённое в цифровую апатию, с меньшей вероятностью самоорганизуется, поймёт последствия технологических политик или потребует надёжных регуляторных框架. Это позволяет Big Tech действовать с квазигосударственной автономией, бросая вызов регуляторному суверенитету национальных государств и демократическому общественному договору (Zuboff, 2019). Техническая сложность алгоритмов в сочетании с невнимательностью публики создаёт асимметрию власти, парализующую законодательные действия.
Обсуждение Полученные результаты позволяют сформулировать критический синтез, выходящий за дисциплинарные границы. Когнитивная фрагментация не является изолированным феноменом, а представляет собой симптоматическое проявление взаимосвязанной архитектуры власти, функционирующей одновременно на финансовых рынках, в индивидуальной психике и на геополитической шахматной доске.
Всё связано: циклическая петля кооптации Между тремя измерениями существует системная обратная связь. Экономические притязания (необходимость извлечения поведенческого излишка) требуют развёртывания стратегий убедительного дизайна (психополитика), что, в свою очередь, порождает когнитивно фрагментированное население, уязвимое для когнитивной войны и геополитической манипуляции. Эта уязвимость, эксплуатируемая государственными и негосударственными акторами, консолидирует власть технологических корпораций, которые утверждаются в качестве незаменимых арбитров цифровой реальности, уклоняясь тем самым от текущего партисипативного демократического регулирования (и личного, непередаваемого в будущем, из-за доступных инструментов), которое могло бы сдержать их экономическое накопление.
Никто не может убить идею: когнитивный суверенитет и нейрорправа Дискуссия о фрагментации внимания должна эволюционировать от моралистических жалоб на «зависимость от экранов» к формулированию новой парадигмы прав человека. Иенка (Ienca, 2021) и Шенье с соавторами (Chenier et al., 2023) предупреждают о срочной необходимости признания «когнитивной свободы» и «психической целостности» фундаментальными правами. В среде, где технологии могут считывать, изменять и коммерциализировать неврологические и внимательные процессы, «когнитивный суверенитет» становится предварительным условием для любой другой формы суверенитета (политического, экономического, индивидуального). Если внимание является средой, через которую мы конструируем реальность и осуществляем свободную волю, его корпоративный захват равносилен экспроприации человеческой автономии.
Отсутствующая сила воли у цифровых неграмотных Ключевым выводом данного анализа является устарелость решений, ориентированных исключительно на индивида. «Цифровая грамотность» или «цифровое благополучие» (digital wellbeing), продвигаемые самими технологическими корпорациями, функционируют в рамках фаллации индивидуальной ответственности. Как отмечает Кроуфорд (Crawford, 2021), невозможно решить с помощью «силы воли» дисбаланс власти, разработанный тысячами поведенческих инженеров и моделей машинного обучения. Когнитивная фрагментация — это системная проблема, а не вопрос индивидуальной гигиены.
Заключение Фрагментация психологического внимания пользователя является видимым симптомом структурной патологии платформенного капитализма. Далеко не будучи случайностью инноваций, это намеренная характеристика дизайна, консубстанциальная бизнес-модели, которая требует коммерциализации человеческого опыта для своего выживания и экспансии.
В экономической сфере фрагментированное внимание служит топливом для рынков поведенческих фьючерсов, где человеческая психика сводится к извлекаемому и предсказуемому сырью. На стратегическом уровне инженерия поведения и цифровая психополитика размывают индивидуальную автономию, заменяя критическую рефлексию эмоциональной реактивностью и оперантным обусловливанием. Наконец, в геополитической сфере эта когнитивная уязвимость инструментализируется в гибридной войне, переопределяя национальный суверенитет в терминах алгоритмического контроля и перцептивной гегемонии.
Однако, поскольку это критический и теоретический анализ, основанный на социотехнической литературе и базовом документе, он лишён первичных количественных эмпирических данных (таких как исследования нейровизуализации или метрики использования в крупном масштабе), которые измеряли бы точную величину когнитивной эрозии в различных демографических когортах. Кроме того, стремительная эволюция моделей генеративного искусственного интеллекта (LLM) вводит новые переменные фрагментации и автоматизации внимания, которые потребуют безотлагательных теоретических обновлений.
В конечном счёте, решение этой цивилизационной проблемы требует смены парадигмы. Недостаточно корпоративного саморегулирования или обучения пользователей тому, как «отключиться». Требуется внедрение смелых, обязательных транснациональных регуляторных框架, защищающих когнитивную целостность как неотчуждаемое право человека. Это подразумевает запрет тёмных паттернов, требование радикальной алгоритмической прозрачности, обложение различными формами налогов (выплата отчислений, налогов и т. д.) за экстракцию данных и, что фундаментально, признание того, что человеческое время и внимание не являются товарами, а представляют собой онтологический субстрат свободы и демократии. Защита внимания, в конечном счёте, есть защита способности человека придавать смысл миру и самому себе.
Список литературы Brignull, H. (2023). Deceptive patterns: Exposing the tricks tech companies use to control you. Carr, N. (2010). The shallows: What the Internet is doing to our brains. W. W. Norton & Company. Castellanos, R. (18 августа 2020 г.). Что такое мягкая сила? El Orden Mundial. https://elordenmundial.com/que-es-poder-blando-soft-power/ Castells, M. (2009). Communication power. Oxford University Press. Chenier, S., Harris, M., & Kumar, R. (2023). Neurotechnology, cognitive liberty, and the law: Building a new legal architecture for mental autonomy in the digital age. Legal Studies in Digital Age, 2(4), 48–60. https://doi.org/10.5209/ltdl.83864 Crawford, K. (2021). Atlas of AI: Power, politics, and the planetary costs of artificial intelligence. Yale University Press. Davenport, T. H., & Beck, J. C. (2001). The attention economy: Understanding the new currency of business. Harvard University Press. Dennett, D. C. (1995). La conciencia explicada [Объяснённое сознание]. Paidós. Domínguez González, D. J., & Domínguez Sánchez-Pinilla, M. (2023). Цифровой паноптикум и алгоритмическая правительственность: взгляд из социальной теории. Las Torres de Lucca. International Journal of Political Philosophy, 12(2), 261–277. https://doi.org/10.5209/ltdl.83864 Fogg, B. J. (2009). A behaviour model for persuasive design. Proceedings of the 4th International Conference on Persuasive Technology, 1–7. https://doi.org/10.1145/1541948.1541999 Han, B.-C. (2014). Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder [Психополитика: Неолиберализм и новые техники власти]. Herder Editorial. Han, B.-C. (2017). La sociedad del cansancio [Общество усталости]. Herder Editorial. Ienca, M. (2021). On neurorights. Frontiers in Human Neuroscience, 15. https://doi.org/10.3389/fnhum.2021.701258 Kahneman, D. (2011). Pensar rápido, pensar despacio [Думай медленно... решай быстро]. Debate. Morozov, E. (2016). The net delusion: The dark side of Internet freedom. PublicAffairs. Pujol, I. (2024). Когнитивная война превращает разум в поле боя. Revista Española de Defensa, (10), 48–50. Srnicek, N. (2017). The challenges of platform capitalism: Understanding the logic of a new business model. Juncture, 23, 254–257. https://doi.org/10.1111/newe.12023 Tufekci, Z. (2017). Twitter and tear gas: The power and fragility of networked protest. Yale University Press. Vázquez-Arredondo, R. (2024). Биополитика: приближение к мысли Мишеля Фуко. Valenciana, 17(34). Williams, J. (2018). Stand out of our light: Freedom and resistance in the attention economy. Cambridge University Press. Zuboff, S. (2019). The age of surveillance capitalism: The fight for a human future at the new frontier of power. PublicAffairs.
Таксономия вкладов участников (CRediT)
Концептуализация: автор.
Курирование данных: автор.
Формальный анализ: Gemini.
Приобретение финансирования: не применимо.
Расследование (Исследование): Gemini.
Методология: Gemini.
Администрирование проекта: автор.
Ресурсы: Gemini.
Программное обеспечение: не применимо.
Научное руководство: автор.
Верификация: не применимо.
Визуализация: не применимо.
Написание – первоначальный черновик: Gemini и автор.
Написание – рецензирование и редактирование: автор.