Proyecto cara de col | Proyecto caracol

Blog personal. Fase posdoctoral. Previsión de fondos para actuaciones extemporales

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  • NOTICIANDO
  • PUZLESÍA: RETALES EN PROYECTO
Relato perteneciente por orden a la serie "La chica del tiempo":
La chica del tiempo 1
La chica del tiempo 2
La chica del tiempo 3
La chica del tiempo, el futuro estratégico y una sonrisa traductora de velocidades desconocidas 4
La chica del tiempo 5: contextualiza, por favor.
La chica del tiempo 6. Conductora novel I
La chica del tiempo 6. Conductora novel II
La chica del tiempo VI. Conductora novel III
La chica del tiempo. La diplomacia y las palabras clave.
La chica del tiempo. Corroboración de temores...
La chica del tiempo.Algo más que inmunidad diplomática y palabras clave.
Descontrolando el viento, jugando un punto a favor I
Descontrolando el viento, jugando un punto a favor II
Control del viento, solicitud aceptada y una mandíbula al suelo.
La chica del tiempo. Primer encargo oficial. África.




El teléfono sonó tres veces antes de que Lucía descolgara para contestar. Sabía de sobra que sería Pablo. No habían dejado de atosigarla con solicitud de pruebas fehacientes y en la misma semana el pueblo sufrió, un terremoto leve, una llovizna (también conocida como  lluvia calabobos), viento huracanado, tormenta eléctrica y granizada leve. De todos los desperfectos se hacía cargo el estado. Firmado y sellado por triplicado y a través de entrevista con el alcalde por videoconferencia con el presidente del estado. 
Aquella semana, para la región este fue memorable y para el gobierno del estado una de tornados cerebrales, reuniones con altos cargos, insomnios y guardias de 72 horas, incluso para el máximo representante del país.

-Lucía, tenemos un caso grave. 
-Habla, te escucho.
-África central. Grandes inversiones hechas en plantaciones varias... no viene al caso ahora- comentó rápidamente- En definitiva, que hay muchas empresas nacionales que han invertido en varios países africanos en temas agroalimentarios y la zona está sufriendo una sequía sin precedentes.
-Vamos que los cultivos están a punto de echarse a perder.
-Eso... en resumidas cuentas.
-Necesito documentación.
-¿Cómo?- preguntó Pablo nada más escuchar aquella frase.

Fuente imagen: etsy.com
¿Para qué carajo necesitaba documentación acerca de África?Todo el mundo sabe que el continente africano es uno de los peores lugares en cuanto a sequía se refiere ¿para qué necesitaba ella más información que la estrictamente necesaria?

-No comprendo Lucía. ¿Para qué necesitas información?-preguntó receloso.
-Perdona Pablo, pero si me desplazo a un lugar, que desconozco, ya te aviso que siempre necesitaré documentación fiable sobre el régimen político, planificación estratégico-económica, población activa, natalidad y mortalidad, específicamente infantil...entre otras cosas en fin... ¿quieres que te explique por qué?- preguntó dando a entender que no se lo explicaría- La información no oficial ya la buscará Mateo. Necesito una evaluación a pares por expertos en cada materia y ver los pros y los contras de viajar a cualquier parte del mundo-prosiguió casi concluyente- Mi ánimo es ayudar pero no a cualquier precio ¿comprende? Es una cuestión de equilibrio emocional que debo poseer antes del desplazamiento. 
Se hizo el silencio al otro lado del teléfono. El secretario del presidente se había quedado sin habla. Reflexionaba sobre el argumentario que Doña Lucía le daba para justificar su desplazamiento a aquella zona con el fin de darle una respuesta válida. Por otra parte, también pensaba que podía realizar un pequeño dossier no sin antes solicitarle una lista con las áreas específicas de su interés. Poco tiempo para hacerlo pero no queda otra, concluyó ensimismado en todo lo que debía planificar. No le costaría demasiado y así no se opondrían a la visita. 
Los presidentes de La República centroafricana, la democrática del Congo, el Congo, Gabón y Camerún, ya estaban al tanto de la llegada. Lo que no sabía ella era que el trato que recibiría al llegar a esos países iba a ser de jefe de estado y así se lo habían comunicado al gobierno. La preocupación por la seguridad estaba pues, en principio asegurada. Sin embargo, la comitiva del presidente del país iría con los mejores expertos en seguridad nacional y varios internacionales ofrecidos por las primeras potencias, para evitar incidencias. El don del agua era algo demasiado importante como para no blindarlo.

-Muy bien. Deme tres minutos y le informaré. Mientras tanto, envíeme por correo cifrado la lista de puntos indispensables oficiales a conocer.
-Estupendo...déjeme unos segundos...-se escucharon varias pulsaciones rápidas en lo que parecía un teclado- Ya la tiene ahí.
-¿Ya?- preguntó sorprendido.
-Sí. Espero sus informes en dos días. ¿Serán capaces?
-No nos queda otra ¿verdad?- con su voz percibía el agotamiento.
-Afirmativo- contestó muy segura de lo que decía-descanse Don Pablo-nos esperan unos días muy enérgicos.
-Me temo que junto a usted, todo es muy intenso.

Se escuchó el pitido intermitente. La comunicación había cesado.








Relato perteneciente por orden a la serie "La chica del tiempo":
 
La chica del tiempo 1
La chica del tiempo 2
La chica del tiempo 3
La chica del tiempo, el futuro estratégico y una sonrisa traductora de velocidades desconocidas 4
La chica del tiempo 5: contextualiza, por favor.
La chica del tiempo 6. Conductora novel I
La chica del tiempo 6. Conductora novel II
La chica del tiempo VI. Conductora novel III
La chica del tiempo. La diplomacia y las palabras clave.
La chica del tiempo. Corroboración de temores...
La chica del tiempo.Algo más que inmunidad diplomática y palabras clave.
Descontrolando el viento, jugando un punto a favor I
Descontrolando el viento, jugando un punto a favor II
Control del viento, solicitud aceptada y una mandíbula al suelo.
La chica del tiempo. Primer encargo oficial. África.




-Bien-continuó más pausado Don Pablo-toda la teoría que tengo que saber de usted ya la conozco. Necesito pruebas.
-¿Qué necesita?-preguntó Lucía muy molesta.

El viento comenzaba a preocupar a los presentes porque todos los que se encontraban almorzando sabían a la perfección que aquello era provocado por Lucía Mascaronte. Sin embargo, masticaban con tranquilidad. Aquel pueblo era muy pequeño y ella, vecina de toda la vida, jamás enviaría ningún tipo de catastróficas desdichas meteorológicas al pueblo. Gozaba de plena confianza porque el tiempo desastroso siempre venía solo (aunque eso...aquellos forasteros de pinganillo en oreja no lo sabían).



Fuente imagen: 500px.com
Autor: Adrian Sommeling
Título: Wind


-Necesito que pare de azotar el aire.
-No es tan sencillo. Si me altero innecesariamente el viento se alza. Es su forma de comunicarme que debe deshacerse mi mal humor.
-Y ese mal humor...se lo provoco yo...por lo que veo.
-Efectivamente- asintió con la cabeza cruzándose de brazos.
-¿Y no puede controlarlo?
-Sigo en "fase de prácticas". Cuando acabemos la conversación me tranquilizaré y parará. Pero necesito calma y despreocupación.
-Pero¿ y el agua? ¿por qué no hace llover?
-¿Dos fenómenos atmosféricos? Eso, de momento y hasta nueva orden, no puedo provocarlo tampoco.
-Entonces ¿quiere decirme que está aprendiendo? ¿Cómo lo hace?


La conversación comenzó a fluir. Entonces, los músculos de maxilofaciales de Lucía se destensaron. Daba la impresión de que se disipaban sus desavenencias iniciales. Consecuentemente y tal y como le dijo, volvió la calma.
El forastero, asesor del presidente, se percató de aquello e interrumpió la conversación.

-Un momento...ha parado.
-Ya lo sé.
-¿Cómo lo ha hecho?- preguntó confundido.
-Hasta ahora, todo podría ser exactamente lo mismo que un fenómeno meteorológico fortuito, ¿no cree? ¿Por qué se cree que soy yo si hasta ahora no hace más que poner en entredicho veladamente mi potencia?
-Yo...¿yo? yo no he dicho en ningún momento que sea una impostora- se justificó rápidamente. Sus mejillas sonrojadas le descubrieron
-No es necesario que lo diga, lo lleva escrito en la frente. ¡Mire ahora afuera! ¿Ve? 

En dos segundos señalando el exterior con el dedo índice de su mano derecha se alzó el viento todavía con más fuerza que antes.

Se escuchó una voz con varios tonos de potencia mayor que el barullo que se escuchaba en el local. Provenía de la mesa dos. Era su amiga Raquel, secretaria de una empresa de mantenimiento ubicada a dos manzanas de la cafetería. Almorzaba con sus compañeras.

-¡Lucía, para... please, tengo que volver a la oficina y ayer fui a la pelu!- soltó con una voz horizontalmente calmada, como si aquello fuera de lo más normal. 

Algunos clientes, reforzaban la petición asintiendo con las cabezas.

Así lo hizo. En cuanto se lo solicitaron, volvió la calma a su cuerpo y al pueblo. 
Un control inaudito de la situación. ¿Cómo? ¿Cómo lo hacía? ¿No decía que estaba en prácticas?, pensaba Don Pablo. Miró al suelo con la mandíbula desencajada para escribir algo en su teléfono.

"Solicito más tiempo. Necesito averiguar y corroborar muchos puntos. Conoce mis reticencias al respecto. Le mantendré informado".




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La chica del tiempo 2
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La chica del tiempo 6. Conductora novel II
La chica del tiempo VI. Conductora novel III
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Descontrolando el viento, jugando un punto a favor I
Descontrolando el viento, jugando un punto a favor II
Control del viento, solicitud aceptada y una mandíbula al suelo.
La chica del tiempo. Primer encargo oficial. África.


En la mirada de Pablo sobraban las presentaciones. Parecía que la cortesía y las buenas maneras, además de las disculpas, ya se hicieron por teléfono.

-Llega tarde- le recriminó el secretario.
-Lo sé, y no debería decírselo, pero eso también juega a mi favor.
-¿Ah sí? Y ¿cómo juega a su favor?, si puede saberse-respondió airado.
-No, no puede saberse.
-Veo que es usted, un poco impertinente- soltó sin anestesia- además de la que ha provocado el viento que está arremolinando toda la basura de la ciudad en esta bonita avenida,  ¿no?
-Efectivamente, soy arremolinadora e impertinente profesional. Puedo deducir que se ha estudiado a la perfección mi historial vital- contestó mirando con cautela pasiva a Pablo- por lo que la inversión en investigación y desarrollo no se ha echado a perder.

Fuente imagen:cuded.com
Autor: Cristina Otero
Mario la apartó levemente cogiéndola de la cintura. Conocía bien a su mujer. Le ardían las mejillas y el viento estaba convirtiéndose en huracanado.

-Ejem...hola, me presento. Soy Mario, marido de Lucía.

El asistente personal del presidente, que sólo quería hablar con aquella mujer, decidió saludar con cortesía alargando la mano rápidamente para deshacerse de aquel momento incómodo. Sin embargo fue aquel instante el que rompió el mal inicio de la sesión.

-Discúlpenos, Don Pablo-prosiguió Mario tomando asiento en la mesa- es que estamos un poco nerviosos. Lucía no se esperaba este despliegue de medios de seguridad, ni yo tampoco. Pensábamos que iba usted a camuflar, digámoslo finamente..., un poco a su personal. Tenga en cuenta que esta cafetería es de la familia y aquí nos conocen prácticamente todos los clientes. Esto para nosotros, entiéndalo es un poco...como decirlo...¿violento?

El enviado del gobierno observó en profundidad el local. Efectivamente, todos los presentes lanzaban miradas furtivas que les apuntaban directamente a ellos. Por un solo instante se sintió actor principal de una representación teatral y comprendió la incomodidad de  sus entrevistados. Con un par de gestos de su cabeza, los agentes salieron de allí sin intercambio de palabra alguna.
Una vez a solas, el trío de interesados descargó la mochila de la incertidumbre y Lucía pudo sentarse sin ojos que la incomodaran.

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La chica del tiempo 1
La chica del tiempo 2
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La chica del tiempo. Primer encargo oficial. África.



En la cafetería acababan de moler el café y su olor pululaba alegremente por todo el recinto. Las diez de la mañana, que es lo mismo que decir, la hora del almuerzo y por lo tanto, rebose de clientela de las oficinas de los alrededores. El lugar perfecto para mantener una conversación disipando cualquier posible temor.
En público, y en un país civilizado representantes del estado no suelen ponerse a disparar, ni secuestrar a sus civiles ¿o sí? No es que le quedara muy claro a Lucía que permanecía en el interior del coche sentada a la espera de instrucciones de Mario.
Fuente imagen: ilustrationweb.us
Autor: Hannah Davies.
Título: Butterflies
Pablo y su equipo por otro lado, se ubicaban en una de las mesas del fondo del local. Esperaba impaciente junto a su equipo la llegada del fenómeno, cuando percibió el primer indicio de que Lucía Mascaronte acababa de llegar o al menos, se acercaba. Ni siquiera podía asegurar ninguna de las dos cosas. Tampoco que fuese provocado por ella. Sólo observaron que se levantaba viento repentinamente.
El equipo del presidente, desde donde se encontraban, podía ver a través de los ventanales cómo varios periódicos volaban por los aires. Pasaban algunas hojas de los árboles de la avenida en la que se ubicaba el bar y la explosión de los restos de una papelera situada en la acera de enfrente cuyo interruptor accionó la ventolera. Debe ser ella, pensó el personal de seguridad. Obviamente, cada uno con su personal mecanismo de defensa activo.
El asesor personal del presidente observó el reloj para ver qué hora era. Detestaba que la gente fuese impuntual. De hecho, deberían haber llegado ellos más tarde, siempre era así. Al menos hasta el momento. Ahora bien, no era ni una situación normal, ni un momento digno de hacerse esperar, pensó mientras tecleaba en su teléfono de comunicación interna con la sede central del gobierno para hacerle saber al presidente las novedades. Es decir, ninguna.
Sonó la misma campanilla en la puerta de la entrada que cuando llegaron ellos al local. Era ella. Desde lejos, la pudo ver. Pablo siempre había tenido una vista excelente, y pese al lleno absoluto del local, su fisonomía además de su cara ya se la conocía de memoria. Demasiadas horas invertidas en I+D de este caso.
A medida que se acercaba, él notó el nudo en el estómago, ese que patea insistentemente cualquier momento de tensión, pero, con el handicap de, incluso, haberse dado la vuelta.
Miradas de tensión se arremolinaban entre los guardaespaldas y los tres asesores que le acompañaban. Todos permanecían de pie menos el secretario. Fuera, en cada esquina de la manzana y de paisano, más personal de seguridad.
Lucía saludó al camarero  y Mario también. Éste salió de la barra para darle dos besos e indicarles que, al fondo les había reservado una mesa más apartada, en la que encontraría a un grupo de señores que les buscaban. Mario permanecía callado y muy tenso. Ella lo sabía porque desde siempre, cuando su marido se ponía tenso(o extremadamente concentrado para no perder detalle) era parco en palabras. No había hablado en todo el trayecto salvo para darle las pautas estratégicas, de ahí que creyó necesario animarlo antes de continuar por aquella especie de antesala de la confesión.

-Todo va a salir bien, ya lo verás-aseguró con la voz muy calmada.
-Lo sé.




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La chica del tiempo 6. Conductora novel II
La chica del tiempo VI. Conductora novel III
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La chica del tiempo. Primer encargo oficial. África.


Lucía interceptó al momento el malestar de ambos e interrumpió la conversación de "machos alfa".

-Bien, Don Alberto, comprenderá usted que, por cuestiones púramente legales y de seguridad personal, necesite a mi representante legal que, en este caso, además es mi esposo.

El presidente, volvió a girar la cara para visualizar la amplia sonrisa de aquella mujer. Había algo en ella que calmaba.

-Sí, sí, discúlpenme. Entiendan la situación. Ante cosas así, ningún gobierno está preparado. 
-No se preocupe Don Alberto, sabemos el revuelo que he provocado, y no sabe cómo lo siento. Hace ya algunos años que...
-No sigas Lucía, al señor presidente no creo que le interese mucho el origen de la cuestión sino más bien a dónde vamos todos con esto-interrumpió Mario.
-Permítame decirle caballero que, en este asunto, cualquier dato es bienvenido.

Fuente imagen: tumblr
Autor: Merve Ozarslan
El presidente necesitaba datos y más datos. A ser posible toda la información que estuviesen dispuestos a proporcionar y de la que no dispusiese todavía el servicio secreto.

-Imagino, pero no todos los datos deben ser expuestos en las primeras reuniones. Entenderá que para mí es imprescindible ser guardia custodio de nuestra seguridad-aclaró Mario.
-Nadie les va a hacer daño. Se lo aseguro. El bien que poseen es demasiado preciado-acertó a decir. 

En un momento les interrumpió el camarero de sala que les traía las bebidas solicitadas. En el mientras tanto, todos permanecieron callados, intercambiando miradas que mezclaban la preocupación por ponerse de acuerdo sin llegar a ninguna desventajas por ambas partes.
Se sirvieron el café y Lucía dio un sorbo al agua.

-¿Puedo ser directo?- preguntó el presidente.
-Por supuesto, nos ahorraríamos tiempo y espacio- contestó ella.
-¿Qué es lo que quieren?
-Pues...-saltó Mario como si estuviese esperando la pregunta desde el primer momento.
-Mario...-interrumpió Lucía-si no te importa...- continuó con la mirada.

Lentamente y un poco más calmado al ver que su mujer controlaba la situación, se recostó en el asiento de piel blanca en el que se había sentado.

- Mire Don Alberto...
- Tutéeme por favor, presiento que vamos a tener mucho contacto. Deberíamos comenzar ya a tutearnos.
-Sí..-rió- bien... Alberto. Llevamos varios años con esto. Ha sido un proceso de continua formación. Soy buena persona y no quiero hacer mal a nadie, empecemos por ahí. Sin embargo, tampoco quiero recibir mal de nadie. ¿Comprende? Me gustaría tener documentación oficial que me asegure que, en ningún momento voy a tener problemas.
-¿A qué se refiere?
-Usted sabe a qué me refiero, no me haga explicárselo-gesticuló con una mueca de desagrado.
-¿Inmunidad diplomática?-preguntó.
-La mayor prueba fehaciente de que disponga el estado para asegurarme que no voy a sufrir ningún daño físico ni mental. Y tampoco mis parientes o amistades-agregó.

El presidente ni esperó ni pestañeó al contestar.

-Hecho.  El estado pondrá todos los medios a su alcance¿Qué más?
-Lo único que pido es eso.
-¿Nada más?-Preguntó sorprendido.
-¿Qué más podría querer?-respondió ella a la gallega.
-No sé...se me ocurren millones de cosas que podría solicitar alguien con sus...-vaciló antes de decir aquellas extrañas palabras. No se veía pronunciándolas.
-¿Poderes?- respondió ella guiñando el ojo derecho un poco más relajada.
-Pues...sí...poderes...o dones...o lo que sea que haga para hacer llover...-prosiguió frunciendo extrañado el ceño.
-No necesitamos nada más, Alberto.
-Pero, Lucía...-expresó con paternalismo- Necesitarás, bueno -aclaró- necesitaréis sobrevivir, dinero para los viajes que vayas a hacer...
-Doy por hecho que de eso se encargará el gobierno. Tenga en cuenta que por previsión, Mario y yo hemos realizado estudios sobre todas los escenarios posibles, de ahí que se especializase hace un par de años en medioambiente y relaciones internacionales, ¿comprende? Sabe, tan bien como yo que el país puede obtener grandes ventajas y beneficios, nacionales e internacionales,  gracias a "esto que me pasa".¿Estamos de acuerdo en eso verdad?- acabó con la pregunta a la espera de respuesta afirmativa.
-Estamos totalmente de acuerdo, señora mía. Veo que lo tiene todo más que estudiado- asintió satisfecho.
-Así es- respondió muy segura- Entonces... si están preparados ustedes...volvamos a "conquistar" el mundo. Ya lo hicimos una vez ¿recuerda? pero ésta será de matrícula de honor, nacional e internacional, ya lo verá.





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Descontrolando el viento, jugando un punto a favor II
Control del viento, solicitud aceptada y una mandíbula al suelo.
La chica del tiempo. Primer encargo oficial. África.


-Buenas tardes.
-Buenas tardes.
-¿Podría hablar con Lucía Mascaronte?
-Soy yo.
-Mire, mi nombre es Pablo Cercillo, actual secretario personal del presidente del gobierno.
-Encantada, pero no se ofenda, puede ser usted quien dice ser, y puede ser un trastornado que quiere que le ayude a solucionar sus problemas de comunicación con el cielo. No es la primera vez que me llaman presidentes de gobierno, ayudantes, secretarios de estado o ministros del interior...desde el  interior, pero de un psiquiátrico - apuntilló con sarcasmo.
-Comprendo- soltó vacilante- Estoy al corriente de sus problemas con el mundo desde que salió en los medios de comunicación. 
-Imagino...Perdone pero...no tengo mucho tiempo en estos momentos...si no le importa que vayamos al grano le agradecería saber en qué puedo ayudarle, si es que puedo, y poder proseguir- contestó con interés velado- Déjeme que le confirme que contaba con esta conversación, si no con usted, con otro responsable fiable, hace algún tiempo ya-siguió parloteando.

De la conversación se destilaba una molestia casi insultante porque el responsable de la nación o su equipo hubiese tardado tanto en ponerse en contacto con ella.

-Sí. Imagino...después del revuelo televisivo...-intentó explicarse y dar las pertinentes excusas. Se había percatado de su malestar- Ha sido harto complicado poder comunicarme con usted.  Ni que decir de mantener una entrevista personal-murmuró- por sus constantes cambios de domicilio.
- Ya..ya..Lo mío, coincidirá conmigo,  que es por seguridad.

El ayudante personal del presidente había perdido el hilo y la doble intencionalidad del discurso de Lucía justo detrás de ese "zas en toda la boca" y le costó recuperarse.

-Por supuesto. Es lógico y de sobra comprensible.



Fuente imagen: devianart
Autor: DendaReload
-Y también comprenderá por ello que sé sobradamente que mi teléfono y todas mis comunicaciones son intervenidas, sistemáticamente, en cuanto pueden hacerlo...-prosiguió muy segura de lo que decía- de ahí que cambie de número de teléfono cada día.
-Sí, sí. Disculpe Lucía. Deberíamos habernos puesto en contacto con usted de alguna forma fiable. Lo cierto es que no hay excusas.
-Pues mire, tiene razón. En vez de monitorizarme al más puro estilo de espionaje de los años noventa, deberían haberse puesto en contacto con nosotros directamente ¿se piensan que no sabemos que cuando el estado quiere encontrar a alguien lo hacen? ¿Qué no les interesa lo que les tengo que mostrar?
-Perdone. Le reitero mis disculpas. Hemos comenzado con mal pie.
-¡Muy mal pie!- contestó casi vociferando y, aunque disgustada, no paraba de hablar- Ha comenzado mintiendo. Dice que no han podido contactar conmigo antes, pero no lo han hecho porque no han querido. Pura estrategia. 
-Tiene usted razón.
-¿Qué tengo razón? ¡Pues claro que la tengo!
-Lucía, cálmese. Le vuelvo a pedir disculpas en nombre del gobierno y del equipo personal del presidente. Entienda que el fenómeno que han descrito en los medios de comunicación es algo increíble y teníamos que asegurar nuestra posición antes de hablar con alguien como usted. Podría estar mintiendo...la televisión da opción a eso, usted lo sabe...-continuó con la disertación-  contratos televisivos para mantener a la audiencia...convertir un caso ficticio  en un fenómeno viral en el que creer...en fin...había que descartar cualquier tipo de falsedad.

Lucía aceptó finalmente la situación, aportando un silencio prolongado como confirmación. Al fin y al cabo ella lo veía con normalidad porque le acompañaban sus fenómenos desde hacía varios años. Se acostumbró a ello. 
El secretario del presidente, tenía razón. Era inaudito que una persona pudiera "invocar", por llamarlo de alguna forma, a la lluvia o al sol, a tormentas, tornados o cualquier otro fenómeno meteorológico. Casi parecía sacado de una película de ciencia-ficción..., pensaba. Debía comprender el shock que provocaba en todo el mundo al respecto.

-Tiene usted razón. Tiene usted razón-repitió finalmente claudicando ante el argumento- he sido poco empática. ¿Cómo va alguien a creerse de primeras y sin cuestionárselo tamaña situación?- expresaba autocuestionándose. 
-No se preocupe. La comprendo. Dicho lo cual, para no entretenerla más, si tiene a bien... me gustaría tener con usted un encuentro privado.
-Iré con mi abogado y será un encuentro privado pero en un local de mi confianza y en público. 

Pablo dudó unos segundos. Desde luego aquella señora era meticulosa. Obviamente, formaba equipo. Pensar en todas las posibilidades y planificarlo todo, nunca puede hacerlo una sola persona ¿o sí?

-Está bien, usted es la que controla "el y los tiempos"-carraspeó-...lleva ventaja y posee más poder que yo-rió nervioso ante  la organización de la agenda para el encuentro.




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La chica del tiempo. La diplomacia y las palabras clave.
La chica del tiempo. Corroboración de temores...
La chica del tiempo.Algo más que inmunidad diplomática y palabras clave.
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La chica del tiempo. Primer encargo oficial. África.


Lucía y Mario permanecían en el salón de recepción de personalidades que disponía de los portones abiertos de par en par, de ahí que la escena pareciese una obra de teatro-ficción.

-Me gustaría poder hablar con ella, a solas- expresó en voz alta a la caterva de asesores que pululaban ensimismados en sus quehaceres, disimulando que no prestaban atención a la llegada de la chica del tiempo, pero lo hacían.
-Muy bien señor, contestó tímidamente Pablo.

Fuente imagen: elrinconvintagedekarmela
El presidente se encontraba algo nervioso. Había hablado con mucha gente pero nunca con alguien capaz de controlar el tiempo atmosférico. Desconocía el modo de comportarse. y era inevitable que surgiese en él la poca parte de niño que le quedaba para imaginarse las cosas de que era capaz aquella señora. Sus fantasías infantiles ahí, presentes. Sentada en uno de sus sillones de la sala de recepción. No podía creerlo. Nervios, muchos nervios.
Pese a haber leído todo su historial vital aportado por el cuerpo técnico de investigadores del centro nacional de inteligencia, y conocer su perfil psicológico así como todo su árbol genealógico hasta tercer grado ascendiente de consanguinidad, intuía que la conversación no sería agradable. El hecho de haberlo hecho público antes en los medios de comunicación, daba a entender la postura defensiva adoptada por su parte. Jugaba en clara desventaja. 

-Buenos días-expresó alargando la mano a la señora para estrechársela mientras se desabrochaba la chaqueta con la otra.
-Buenos días-respondió cortés ella- Le presento Don Alberto. Este es mi esposo, Mario, abogado especialista medioambiental y relaciones internacionales.
-Mucho gusto-
-Igualmente- dijo Mario estrechando con firmeza el sellado de la presentación.


Una vez superado el protocolo inicial,  el presidente de la nación, les invitó, realizando un ademán con las manos,  a que tomaran asiento.

-¿Quieren beber alguna cosa? ¿Agua? ¿Café?
-Agua y una taza de café con miel estaría bien- contestó rápida.
-Sí, coincido-respondió Mario estirando la solapa de su traje.
-Muy bien, ¿Pablo?- dijo marcando su teléfono móvil el número pertinente- haga que nos traigan un refrigerio. Dos cafés, miel y agua. Para mí lo de siempre- 
-Enseguida señor- se escuchó por los altavoces.

Lucía permanecía serena, sin embargo en su interior le corrían nervios que finalizaban en impulsos eléctricos y por ello tuvo que soportar un pequeño tic en la rodilla que le duró toda la entrevista.

-Déjeme decirle, ante todo, que estamos encantados de estar aquí en el palacio presidencial y con usted- prosiguió con sus modales exquisitos.

El presidente, incrédulo ante la naturalidad de aquella mujer en su forma de expresarse, mostraba una cara de asombro digna de una instantánea.

-No,no...permítame decirle que el honor es nuestro. Queremos que su estancia en nuestra-su casa- corrigió- sea lo más confortable posible- respondió siguiendo con el protocolo de presentación asumido por los años.

-Bien- interrumpió Mario- señor presidente, es usted consciente de lo que tenemos entre manos...- La tirantez se hacía patente a todas luces.
-Por supuesto-ladeó la cabeza al mirarle con gesto claro de no comprender lo que hacía allí su esposo. Creía haber dado a entender el "a solas" con total claridad- Perdóneme el atrevimiento-interrumpió creía que esta conversación iba a ser privada entre la señora y el jefe del estado.
En unos segundos la palabras incorrectas en el momento menos acertado tornaban la situación en incómoda.










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La chica del tiempo. Corroboración de temores...
La chica del tiempo.Algo más que inmunidad diplomática y palabras clave.
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"...Mad woman, bad woman
That's just what you are..."
Bruno Mars
Grenade

Ahora era él, Mario, el que comenzaba a sospechar de su lucidez. ¿Cómo era posible aquello? ¿Cómo? ¿Cómo era posible que su mujer pudiese controlar el clima? Tenía que ser una broma, una cámara oculta de esas...miraba enloquecido a todas partes

-¿Me estás tomando el pelo? Lucía si es una broma, es de muy mal gusto.

La posibilidad de que su marido creyese que le estaba engañando la enfureció de tal modo que los truenos y relámpagos comenzaron a intensificarse. Se hacía de día sin tregua. Caían atronadores una y otra vez, sin cesar.

-¿Cómo voy a hace eso?¡Explícame cómo puede alguien hace que llueva y truene, y relampaguee, siendo un truco de magia! ¡Vamos!¿No lo ves?- exclamaba indignada- Al finalizar su frase...llegó el granizo. Lucía era incapaz de controlarlo.

Fuente: design-milk
-¡Lo ves!- Lucía se rompió y lloró sin consuelo.

Como de lo único que estaba segura era de que, si no salía de casa paraba la tormenta, decidió volver al salón hasta que sus nervios se calmasen. Quizás así, dejaría de apedrearlo todo, pensó.
En cuanto entró, volvió la calma. Dejó de caer hielo en forma de granizo. Los truenos pararon y volvió la tarde.

¡Dios mío! Ha parado de llover. Ha parado de granizar... Estoy aquí...un momento-reflexionaba Mario organizando su mente-sale y llueve y entra y deja de llover, y por ese orden...¿Cómo... cómo coño...?, pensaba tapándose la boca que se le había quedado abierta de la perplejidad adquirida-¿Cómo iban a gestionar aquella situación sin volverse completa y absolutamente locos?

Su cabeza alcanzó la velocidad de la luz en esa hora, viajó a todos y cada uno de los escenarios posibles. Las consecuencias de aquella situación desbordante de incógnitas podían ser infinitas.
Lo primero que se le pasó por la cabeza era que, de enterarse el gobierno, es posible que la obligasen a hacer... es posible que la encerrasen. Punto. Tenían que protegerse, debían tomar precauciones, debían pensar una estrategia....
Mientras, ella ya más calmada, seguía entrando y saliendo de la casa en modo autómata. Llovía si salía y dejaba de llover cuando regresaba al interior.
Un cuadro surrealista,  absurdo, esperpéntico...lo mirases desde cualquier punto de la realidad.
En una de las últimas veces que salió antes de tener la certeza de que, al menos Mario lo incluía como posibilidad, le gritó:

-Mario, ¡Mario! Mírame, ¿Me crees ahora?- Temblorosa y empapada parecía querer llorar. Todo su cuerpo desplegaba un grito de auxilio mudo.

Unos segundos de silencio (exigidos por la situación) después, contestó desencajado:

-Te creo cariño, te creo...y eso... es un problema-susurró.



Relato perteneciente por orden a la serie "La chica del tiempo":
 
La chica del tiempo 1
La chica del tiempo 2
La chica del tiempo 3
La chica del tiempo, el futuro estratégico y una sonrisa traductora de velocidades desconocidas 4
La chica del tiempo 5: contextualiza, por favor.
La chica del tiempo 6. Conductora novel I
La chica del tiempo 6. Conductora novel II
La chica del tiempo VII. Las tres ces...
La chica del tiempo VI. Conductora novel III
La chica del tiempo. La diplomacia y las palabras clave.
La chica del tiempo. Corroboración de temores...
La chica del tiempo.Algo más que inmunidad diplomática y palabras clave.
Descontrolando el viento, jugando un punto a favor I
Descontrolando el viento, jugando un punto a favor II
Control del viento, solicitud aceptada y una mandíbula al suelo.
La chica del tiempo. Primer encargo oficial. África.

Fuente imagen: artfullymusin
Durante más de cuatro días entre ellos sólo se cruzaban las miradas de reconocimiento. Su matrimonio siempre fue telépata por convicción, de ahí que no hiciese falta alguna tener que poner sobre la mesa, las causas, el presente y las consecuencias de aquella potencia.
Lucía, más calmada por tener a Mario de su parte, se movía con soltura y calma por la casa. Todavía se negaba a salir. Imaginaba que con el tiempo, sería capaz de controlar aquello, sin embargo no las tenía todas consigo.
Una mañana a la hora del desayuno, Mario le sirvió, como de costumbre, las tostadas con miel y mantequilla para acompañar al café con leche.

-¿Sabes qué?-preguntó convencida- voy a ponerme hoy un poco de miel en el café con leche.
-¿Miel en el café? Si tú nunca has tomado miel en el café...-expuso confuso.
-Ya, pero hoy quiero miel en el café con leche, ¿algún problema?- insistió.
-Ninguno, ¿qué problema va a haber? Simplemente me extraña. Llevamos ¿cuánto?-preguntó- ¿dos años casados? Jamás te he visto acompañar el café con leche, con miel.
-Bien, tampoco habías visto nunca que tu mujer hiciera llorar al cielo al salir de casa, y, mira...así pasa. No podemos dar por sentado que los acontecimientos van a ser iguales siempre porque la coherencia y la fuerza de la costumbre crean ser una y la misma.

Mario sonrió. 

-Tienes razón. Las costumbres pueden alterarse-concluyó bebiendo un poco de su café solo matutino.
-¿No le pones azúcar?- ahora era ella la extrañada.
-Creo que me adhiero a tu comunidad en favor de las abejas.

Con total naturalidad, cogió una cucharada de miel y se la introdujo en la boca lamiéndola hasta limpiarla, extrajo la cuchara del orificio principal alimenticio y prosiguió con la toma de su café sin ningún tipo de edulcorante.






Relato perteneciente por orden a la serie "La chica del tiempo":
 
La chica del tiempo 1
La chica del tiempo 2
La chica del tiempo 3
La chica del tiempo, el futuro estratégico y una sonrisa traductora de velocidades desconocidas 4
La chica del tiempo V: contextualiza, por favor.
La chica del tiempo VI. Conductora novel I
La chica del tiempo VI. Conductora novel II
La chica del tiempo VI. Conductora novel III
La chica del tiempo. La diplomacia y las palabras clave.
La chica del tiempo. Corroboración de temores...
La chica del tiempo.Algo más que inmunidad diplomática y palabras clave.
Descontrolando el viento, jugando un punto a favor I
Descontrolando el viento, jugando un punto a favor II
Control del viento, solicitud aceptada y una mandíbula al suelo.
La chica del tiempo. Primer encargo oficial. África.

El asombro de Mario se infló convirtiéndose en un enfado, también tridimensional.

-¡¿Tú sabes qué significa esto Lucía?!¿Eres consciente de que cualquiera que te escuche va a pensar que estás, literalmente loca?-preguntaba gritándole sin parar de moverse de un lado a otro del porche, apartando con desdén las sillas colocadas estratégicamente para que tropezase con ellas.
-¡No estoy loca! ¡Te estoy diciendo que llueve cuando salgo de casa!- vociferaba sin cesar reafirmándose en su posición-¿Quieres que te lo demuestre?¡Necesitas que te lo demuestre! Ahora verás-corrió para entrar en la casa, convencida de que sus actos atraían las dichosas gotas, consecuencias inconcebibles de su presencia-¡Necesitas ver para creer!-gritaba sin cesar mientras entraba en casa-¡Necesitas hechos, necesitas ver!¡Pues te voy a dar ciencia y certeza querido!

Mario se agarró con fuerza la cabeza. Alucinado, dirigió su cuerpo con sus manos todavía en su cogote, hacia la ventana del porche para ver qué demonios estaba haciendo aquella mujer. No reconocía a la Lucía con la que se casó. Ha perdido el juicio, pensaba aturdido, definitivamente... Mientras tanto...la lluvia cesó.
Lucía permanecía en el salón. La podía ver a través de los cristales de la ventana, cruzada de brazos y apoyada con la cadera en la mesa del comedor. Parecía esperar algo.
Coincidiendo con el cese de la tormenta, volvió a salir de la casa veloz dando un portazo dirigiéndose  al jardín. Allí se detuvo y volvió a cruzar los brazos. Y...¡La lluvia comenzó de nuevo!

Fuente: pinterest
-¿Quieres que siga?, preguntó amenazadora.
-Que sigas ¿con qué Lucía? ¡Por el amor de Dios...mi vida!-exclamaba visiblemente derrotado-Está lloviendo... para, vuelve a chispear, para... es lo normal..., cariño...-argumentó gesticulando condescendiente.

Para él, aquello era un completo trastorno. Una situación demencial que ella era incapaz de controlar.

-¿No me crees? ¡No me crees!¿Cómo me vas a creer? ¡Es algo inverosímil, pero...tienes que creerme!

Miró a Mario de nuevo. Se podía cortar su incredulidad desde dónde ella se encontraba.

-¡Nada...!Pues sigo-prosiguió diciendo como si no tuviese otra opción.

Convencida de su potencia, todavía por controlar, durante la siguiente hora, Lucía entró y salió aproximadamente unas veinticinco veces, (nadie las contó, ¿a quién podía importarle aquella nimiedad cuándo el fenómeno se hacía carne?). De casa al porche y del porche a casa. Y, todas y cada una de las veces, llovía, tronaba y diluviaba cuando salía y dejaba de llover o chispeaba, dependiendo del tiempo que emplease, cuando volvía a la casa.




Relato perteneciente por orden a la serie "La chica del tiempo":
 
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La chica del tiempo 2
La chica del tiempo 3
La chica del tiempo, el futuro estratégico y una sonrisa traductora de velocidades desconocidas 4
La chica del tiempo V: contextualiza, por favor.
La chica del tiempo VI. Conductora novel I
La chica del tiempo VI. Conductora novel II
La chica del tiempo VI. Conductora novel III
La chica del tiempo. La diplomacia y las palabras clave.
La chica del tiempo. Corroboración de temores...
La chica del tiempo.Algo más que inmunidad diplomática y palabras clave.
Descontrolando el viento, jugando un punto a favor I
Descontrolando el viento, jugando un punto a favor II
Control del viento, solicitud aceptada y una mandíbula al suelo.
La chica del tiempo. Primer encargo oficial. África.
-Lo que te voy a decir...bien...casi mejor que vayamos fuera y lo compruebes...- decía recorriendo el ancho de la habitación una y otra vez.

Se podía palpar que  intentaba organizar las ideas de modo sintético, colocándolas lo mejor posible en oraciones gramaticalmente correctas. Pese a su cuidado en hacerse entender,  su discurso distaba mucho de la coherencia pretendida y Mario la observaba perplejo.

-¿No podemos hablarlo aquí?
-No, ven...esto...es que llueve cuando, cuando, cuando...uff- si lo transmitía, tartamudeaba- Tenemos que ir fuera y así lo verás. Es que no te lo vas a creer...no, no...afuera...fuera.. lo verás todo, todo, todo claro...-insistía clavando la mirada en su marido. Claramente se intuía que no hablaba con él. Más bien consigo misma trasladando la preocupación.

Fuente imagen: saatchiartonline
El día, nublado desde primera hora, amenazaba con soltar la lluvia abriendo el grifo entre los nubarrones, sin embargo no caía gota alguna.
A medida que recorrían la casa para salir al jardín, comenzó un concierto de truenos. Leves al principio, lejanos y retardados, pero, a medida que Lucía se acercaba a la puerta, los sonidos estridentes, anunciaban catástrofe en forma y contenido.

-¿Qué?¿qué es lo que querías que viese en el porche?-preguntó cruzando los brazos

Lucía permanecía callada. Mirando hacia el suelo, observó que Mario no llevaba zapatos.

-Deberías ponerte calzado, te vas a mojar los pies- soltó cambiando de tema
-y ¿eso?
-Espera un segundo...-esgrimió cauta.

Al instante de decir aquello, la lluvia inició su caída libre. De cero a cien en dos segundos. Un gran chaparrón les quiso empapar. Mario se resguardó rápidamente en la techumbre que hicieron construir un año atrás en la entrada de la casa. Sus pies no se libraron, sin embargo, de las gotas iniciales. Como si de un ritual se tratase, un aviso, un apunte que avisa.

-Uff, Lucía...¡ven, corre! ¡Vas a mojarte entera!
-¿No te das cuenta?- le preguntó visiblemente ansiosa y asustada (a partes iguales).
-¿De qué? ¿de que está lloviendo?-prosiguió Mario con naturalidad.
-De que soy yo la que atrae la lluvia.

La cara de Mario se alargó mostrando su típico gesto de asombro tridimensional.

-¡¿Qué estás diciendo Lucía?!
-¡Qué soy yo la que hace llover! ¡Hala, ya lo he dicho!






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