CAPÍTULO 1. LA ENTRADA TRIUNFAL DEL EJÉRCITO DE LA LIMPIEZA: NON PARLO AMERICANO, BUT IT'S COOL Y HUI LA LIEM!

A SOLES PARLE QUAN VULL I COM VULL, NO QUAN DIUS


Fecha de publicación: 23 de febrero 2020 

Fuente imagen: Full Blooded Italian
Hoy he dedicado la mañana a dos cosas elementales para una buena convivencia mental:

La primera de ellas, ha sido la de reorganizar las herramientas. Durante más de 12 años me he agenciado un nutrido número de ellas, dependiendo del momento y sobre todo de la necesidad. Trajinando en día de zafarrancho de limpieza he vuelto a verlas en la triste caja de cartón que en su momento me pareció perfecta porque la caja de herramientas que había en mi casa era un desastre, de propiedad ajena, sucia y sobre todo, porque no cabían. ¿Cómo colocar una reluciente y nueva llave inglesa o el destornillador eléctrico y por supuesto todas las flamantes llaves Alen (de todos los números, sí has leído bien) en una caja espectacular (eso sí) de doble piso y doble apertura superior desplegable con separadores desordenada pero añeja y doblemente sucia? Pues, después de tanto tiempo, y viendo que el dueño de la misma no le daba un uso cotidiano, he decidido apropiármela por afinidad.

Una vez decidido esto último, he tendido los componentes en el suelo de la cocina y comenzado a cribar su contenido. El primer criterio objetivo de selección ha sido el de desecho. Aquello que no era una herramienta o elemento de ferretería, directamente, ¡a la bolsa de basura! Sin piedad.

Después he oteado un millar de muestras de tacos, sí de tacos de fijación, clavos, tornillos…etc. Un nutrido número de todos los tamaños que he procedido a apartar, con la paciencia tensa que proporcionan los años, en el estanco más conveniente teniendo en cuenta el mismo (el tamaño de cada cajita divisoria, digo).
Fuente imagen: apollotools.com

Palmeadas mis manos, indicio inequívoco de finalización satisfactoria de una tarea, me he percatado de que, la tapa que permite cerrar sin problemas de apertura inoportuna del lado lateral del separador estancable de la derecha de la pieza superior de la caja de herramienta tenía un fallo serio de diseño y se abría. ¡Qué poco dura la alegría en la casa del pobre! Seguro que mi etiquetado de tornillos, hecho realidad gracias a ese magnífico diseño, corría peligro. Un peligro inminente de desparrame incontrolado de piezas de metal.

Mi cabeza, imparable, le daba vueltas a la posible solución. En ese momento he sufrido un desdoble inexplicable. Por mis manos busconas (de buscar, no empecemos) pasaba la cinta americana y por mi mente el Non parlo americano de Yolanda BE cool &DCUP, que, cual taladro estantérico, pasaba a mi boca para ser tarareada hasta la finalización de la tarea. 

¡Exacto! He arreglado el problema con cinta americana, ¡y ha funcionado! Y es que, no es necesario parlar americano para saber solucionar los problemas cotidianos con inventos revolucionarios como ese.



—¿y la segunda?

—¿La segunda qué?

—La segunda cosa a la que te has dedicado hoy.

—¡Ah! Esa, para el segundo capítulo.

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