CUANDO EMPIEZA EL RITUAL...

No hay maestros ni reyes cuando empieza el ritual




Fuente: graphics.com

Tuve la oportunidad, no hace mucho, de volver a bajar al sur, a la tierra de los que me precedieron, en una visita fugaz al origen de todos los tiempos.

Volví a recorrer la Mezquita entre sus columnas, zigzagueando, jugando a elevaros el mar dentro del infierno. Pero solo (s)j(u)(d)(g)aba y el Guadalquivir ofertaba puentes que no podíais cruzar. No por falta de conocimiento, si no porque quedan muchas penitencias por pagar, poca moneda de cambio real, poco trueque, poco bit, poca coin.

-Cuando empieza el ritual...

Del viaje pude traerme algunos recuerdos que nunca quise saber, como que el Mediterráneo fue la salvación de un naufragio ofrecido por el eco del futuro y la memoria. Me traje otro arañazo en la mejilla que dejará cicatriz y una imagen esculpida en la memoria bajo la sombra del único abeto entre cipreses que alguien plantó con acierto en ese cementerio cordobés. 

-Empieza el ritual...

Me traje un aviso del pozo de los deseos, eso sí. Algunos podrían llamarla una ofrenda hidrológica de paz. Cupo también un suspiro por el mejor salmorejo que probaré, la mejor maz(a)morra encucharada para lucirme en noches de calor desvergonzado y el peor de los zumos de cebada que he probado en mi vida. 

-El ritual...

Todo ello para que quede claro: los sibaritas debemos pagar por nuestros aprecios al guato de un paladar elevado, al trabajo insaciable de puesta a punto del filtro mediático y mecha a la espera. Pero más pagarán vuestros desprecios a las bocas suburbiales ennoblecidas por la experiencia y la perspectiva caballera de los arrabales. Porque el mapa que volvió conmigo de este viaje al origen de todos los tiempos es imparable y mi apetito insaciable.

-¡Que empiece el ritual!






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