AURORA LA DENOMINADORA I

AURORA LA DENOMINADORA I



Extremoduro.
Año 2096. En la ciudad de Metrópolis nadie conoce a nadie.  No es que no se conozcan, para ser exactos, es que el alcohol en sangre roza el coma etílico y, como daño colateral, las personas han pasado a poseer memoria de pez. De ahí que, pese a que se identifiquen, el bucle infinito de re-conocimiento llega a alcanzar la paranoia para personas que no han caído en la adicción.
Mientras, el grosso de la población adicta, considera su vida como nueva1 cada pocos segundos.
Casi nadie ha escapado a la hipnotizadora llamada de esas sirenas.
El abaratamiento de las bebidas de fuerte graduación, tras la crisis interplanetaria que explotó casi una década antes, unida a la falta de formación de la mayor parte de la población, además de la cantidad indecente de remuneración salarial por la actualización en las últimas dos décadas de la robótica2, han apartado al ser humano de su vida útil tal y como la conocían en el pasado. La mayor parte de ciudadanos3 ante la falta de cosas que hacer, han perdido el sentido de la vida, o no se la encuentran. Todas las profesiones u oficios han desaparecido. Se han mecanizado. Los robots se encargan de realizar las tareas conocidas. Todas excepto las de corte creativo.
Los científicos y programadores no han logrado hacer que las máquinas desarrollen pensamiento independiente(de momento) y por ello, dichas profesiones lucen de gozosa y prestigiosa reputación.

Fuente imagen: pinterest
-Hola me llamo Aurora, soy denominadora y soy alcohólica- dijo gangosa apoyándose en la mesa de grafeno-tablets para la búsqueda de e-libros en la biblioteca.

El muchacho, asiduo de las e-bibliotecas la observó sorprendido. Un alcohólico en la e-biblioteca era un espécimen digno de admiración. Sintió curiosidad y le siguió la corriente.

-¿A qué dices que te dedicas?
-Básicamente a beber.
-No, no...lo de antes.
-¡Ah! Soy denominadora.
-¿Y eso qué es? ¿qué le pones etiquetas a algo?
-Más o menos. Me dedico básicamente a leer libros y, buscarles un título que atraiga.
-¡Ostras! Qué curro más interesante ¿no?
-Bueno, depende. ¿Te gusta leer?
-Lo cierto es que no demasiado. Pero etiquetar los paquetes y las carpetas de mi PIAse me da muy bien.
-Perdona...-interrumpió con los interrogantes saliéndole por la boca- entonces ¿qué haces en una e-biblioteca?y...¿cómo dices que te llamas?
-¡Ah! No, no te lo he dicho... Soy Ángel y en las e-bibliotecas se pueden hacer muchas cosas además de reservar e-libros...el concepto cambió ya hace unos años.
-Bien..bien..-contestó desganada-Encantada Ángel, yo Aurora y soy alcohólico-denominadora.
-¡Oh! Ya... ya me lo has dicho.
-Lo siento, ¿cómo has dicho que te llamas?
-Esto...Ángel...-contestó pasándose la mano por la coronilla como muestra de gesto dubitativo. Si iban a estar presentándose cada cinco minutos, no estaba muy seguro de que su curiosidad inclinase la balanza en positivo- Aurora...¿cómo es posible que puedas compaginar ambas formas de vida?
-Ah...eso es un misterio que sólo te explicaré ante la presencia de una copa de vino...¿Te interesa la historia?
-Sí.Yo te invito ahora a la salida,  te veo necesitada- expresó con gesto reprobatorio.
-¡Eh! ¡No me juzgues! Yo no juzgo tu sed de...conocimiento...-rió con gesto de haber realizado una genial aportación a la conversación pese a estar ebria.
-No lo hago- sonrió él aceptando el tanto- solo que me parece extraño que una mujer con un trabajo como el tuyo haya caído en "la adicción" con facilidad, eso es todo. Es extraño, vamos...eres la primera que conozco y que además ose venir a la biblioteca.
-¡Ya salió Petete! ¿Qué tú no bebes? Ahora va y resulta que las mentes inteligentes no deberían ser alcohólicas, desde luego " ...por sus prejuicios los conoceréis..." ¿Era así?-se preguntó dirigiendo la mirada al cielo- Um... no me acuerdo, tendré que revisar mis creencias.
-¿Quién es Petete? y no...yo no bebo.
-¿No sabes quién es Petete? ¡Oh! ¡Eso es imperdonable!- exclamó inclinándose levemente hacia la derecha en el asiento por el mareo. Su indignación le fruncía el ceño y el resto de la contestación parecía serle absolutamente prescindible-¿Cómo no vas a saber quién es Petete? ¡Imperdonable, imperdonable!Pues lo repusieron en el canal siete del metro durante el año pasado, que lo sepas.
-Ah... no viajo en alta velocidad-respondió apenado- ¿Me vas a decir quién es ese tal Petete?
-Pues un pingüino sabiondo que "ilustraba" a los ignorantes.
-y ¿eso que relación tiene con los prejuicios?

Aurora, la denominadora, puso gesto de sesuda. Aquello era una prueba de su capacidad de concentración estando ebria. No cabía la menor duda.

-Si me invitas a esa copa que decías, prometo encontrarte la relación e igual le ponemos un buen título y todo ¿qué te parece?
-Hecho.

Ambos sellaron en acuerdo con un apretón de manos, se levantaron y bajaron al primer bar que pudiese saciarles la sed. La de conocimiento y la de alcohol respectivamente.












1. A excepción de algunos especímenes a los que el alcoholismo no les incapacita para su vida diaria ya sea laboral o contemplativa. En el primer caso, es todavía más extraño encontrar individuos pertenecientes a él.
2.Desde que los robots han sustituido a los seres humanos como fuerza laboral, las empresas están obligadas a donar a cada estado miembro de la unidad mundial el 30% de sus beneficios mensuales. De esta forma se distribuye en forma de salario subsidiario a la mayor parte de población activa y sin empleo fijo. Las industrias del ocio, por lo tanto están fuertemente implicadas e interesadas en mantener el statu quo.
3. Esto fue la causa del retorno al campo de la mayor parte de urbanitas que querían mantenerse cuerdos.
4.Personal Artificial Intelligence. (Robots inteligentes con función de productividad personal).

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